Luego del anuncio de la muerte de Osama bin Laden el puntaje en
los sondeos subió rápidamente. Un tanteo del diario The Washington
Post y el Pew Research Center divulgado ayer le dieron al mandatario
56 por ciento en el índice de aprobación.
La coyuntura es aprovechada por Obama, acorralado por las
presiones republicanas, las promesas incumplidas y una economía en
crisis.
Este jueves colocó una ofrenda floral en el sitio donde se
alzaban las torres gemelas del Centro de Comercio Mundial, y dijo
que con la muerte del líder de Al Qaeda se estaba enviando una señal
a los terroristas.
Bin Laden, fue abatido en una operación de comandos elite del
Pentágono en la madrugada del lunes en la mansión donde se ocultaba
en el pueblo de Abbottabad, 60 kilómetros al norte de Islamabad,
capital pakistaní.
Más de 70 abogados de esa localidad denunciaron que fue una
operación totalmente estadounidense en Pakistán, por lo que la
consideraron una violación de la soberanía del país.
Sin embargo, el secretario de Justicia, Eric Holder, reaccionó
ante cualquier crítica y señaló en una audiencia del Senado este
miércoles que el operativo fue un acto en legítima defensa de la
soberanía nacional.
Por su parte, el exembajador de Estados Unidos ante Naciones
Unidas John Bolton justificó una vez más el uso de la tortura contra
los prisioneros en cárceles ilegales de la Agencia Central de
Inteligencia (CIA).
Dijo estar convencido de que gracias a la decisión del
expresidente George W. Bush de autorizar interrogatorios duros en el
centro de detención y tortura en el territorio ilegalmente ocupado
en Guantánamo (este de Cuba), fue posible encontrar y matar a Bin
Laden.
Mientras, la comunidad internacional sigue pidiéndole a Obama que
muestre las fotografías del cadáver de Bin Laden, como prueba de su
muerte, pero el jefe de la Casa Blanca se negó rotundamente.
Lo más conveniente es enfocarse mejor en continuar la lucha hasta
que el grupo extremista sea eliminado, subrayó Obama en una
entrevista concedida a la CBS.
Aunque las encuestas favorecen momentáneamente a Obama, en
especial en asuntos de seguridad y el terrorismo; su talón de
Aquiles sigue siendo la economía, asunto con el que solo 40 de 100
ciudadanos dice estar conforme con el mandatario.
Por eso el profesor de la Universidad de Georgetown y experto en
elecciones presidenciales, Stephen Wayne, advirtió que el terrorismo
no es la principal preocupación de los electores, sino la cuestión
económica.
Si el deceso de Bin Laden resulta en más ataques contra Estados
Unidos, eso pondrá a Obama en el centro de atención para los
votantes, puntualizó.