El Ministerio de Justicia de Túnez ratificó hoy que el
expresidente Zine El Abidine Ben Ali y su esposa, Leila Trabelsi,
son procurados por incitar a la violencia durante las protestas
populares que lo derrocaron.
Las autoridades tunecinas señalaron que Ben Alí, refugiado en
Arabia Saudita desde que huyó del país el 14 de enero pasado, ordenó
disparar contra activistas que demandaban cambios democráticos en el
poblado central de Ouardanine, donde murieron cuatro jóvenes.
El incidente por el que se imputa al exmandatario ocurrió en la
noche del 15 al 16 de enero, un día después de su defenestración,
cuando una multitud trató de impedir que su sobrino Kais Ben Alí
también abandonara el país.
Los familiares de las víctimas alegaron que el otrora hombre
fuerte de esta nación maghrebí ordenó a las fuerzas de seguridad
abrir fuego contra los inconformes, lo que provocó los cuatro
decesos, reportó Prensa Latina.
La agencia oficial de noticias tunecina TAP indicó que también se
imputó el mismo delito a 14 miembros de las fuerzas de seguridad que
fueron autores materiales del tiroteo letal.
Con la reciente acusación suman 19 los cargos contra Ben Alí y su
esposa, quienes son requeridos por la justicia por los delitos de
complot contra la seguridad interior del Estado e incitación al
desorden, asesinato y pillaje, según TAP.
El gobierno tunecino afirmó en abril que había preparado 18 casos
contra Ben Alí, incluido también homicidio voluntario y tráfico y
uso de drogas, por lo que sigue gestionando su extradición desde
Jeddah, la ciudad saudita donde reside.
Túnez protagonizó en diciembre la primera revuelta árabe a partir
de manifestaciones callejeras en la localidad de Sidi Bouzid donde
el joven profesional y vendedor de frutas Mohamed Bouazizi se inmoló
prendiéndose fuego para protestar contra el desempleo y la pobreza.
Fuentes culturales comentaron este jueves que la acción de
Bouazizi será el argumento principal de una película que se
comenzará a rodar.