Un tribunal de Egipto condenó hoy a 12 años de prisión al
exministro del Interior Habib El-Adly por corrupción durante el
Gobierno de Hosni Mubarak, a quien también se procesa por el mismo
delito y otros.
La corte penal de Giza, en la periferia de El Cairo, halló a El-Adly
culpable de utilizar su posición para enriquecerse ilícitamente y
malversar fondos públicos, de ahí que ordenó congelar todos sus
bienes, tal como se había hecho ya de modo cautelar, informó Prensa
Latina.
El ex titular, que todavía tiene pendiente responder ante la
justicia por su presunta responsabilidad en la muerte intencional de
más de 840 manifestantes durante las protestas contra Mubarak,
también está acusado de daños a la propiedad pública y privada.
Oficiales de policía realizaron recientemente una movilización
para exigir el juicio contra El-Adly, igualmente sindicado por
ordenar la retirada de las fuerzas de seguridad de las calles
durante las revueltas, creando un vacío de seguridad.
Según la acusación, tal postura permitió que los agentes
incendiaran edificios para borrar evidencias de maltratos a
detenidos políticos, además de que se aterrorizó a la población con
la proliferación de matones y el saqueo de negocios y bancos.
La sentencia se conoció un día después de que el primer ministro
interino de Egipto, Essam Sharaf, destituyó del cargo al juez de
instrucción del país Sibai Ahmad Sibai, por generar polémica al
absolver a la policía de acusaciones de asesinato de Khaled Said.
Said era un joven residente en Alejandría y cuya muerte en el
verano de 2010 por una brutal golpiza policial se consideró el
detonante del movimiento reivindicativo que llevó a las protestas
masivas y al derrocamiento de Mubarak, el 11 de febrero pasado.
Las autoridades respondieron con la remoción de Sibai al malestar
popular por el involucramiento del exfuncionario en el informe
médico de la muerte de Said, que intentó exculpar a los policías, y
en el hecho de que también incidió en la valoración de la salud de
Mubarak.
El defenestrado mandatario permanece internado en un hospital del
balneario de Sharm El-Sheikh a la espera de nuevos interrogatorios y
eventualmente juicio por corrupción, malversación de fondos
públicos, abuso de poder y ordenar la represión mortal contra sus
detractores.
Aunque convaleciente, Mubarak fue ayer la causa de choques
callejeros en esta capital entre defensores de su gestión que se
concentraron frente a la sede de la televisión estatal para
conmemorar su 83 cumpleaños, jóvenes revolucionarios que forzaron su
renuncia.
La Fiscalía de Fondos Públicos instruyó ayer mismo a los órganos
de supervisión comenzar investigaciones sobre el robo de fondos de
ayuda extranjera que se supone eran para el programa cultural
Lectura para Todos y otros que dirigió Suzanne Mubarak, esposa del
exgobernante.