.—
El Ejército libio atacó nuevamente hoy la ciudad occidental de
Misratah para cortar lo que consideró una vía de abastecimiento a
los rebeldes, incapaces de éxitos militares significativos pese a
los bombardeos de la OTAN.
Las fuerzas leales al líder Muamar El Gadafi intensificaron los
disparos de artillería pesada contra el puerto de Misratah, la
tercera ciudad de Libia, para impedir operaciones de apoyo a los
insurgentes, aunque éstos aseguraron que sólo pretendían acciones
humanitarias.
Una fuente de la cancillería advirtió que se bloqueará todo
intento de pertrechar a los alzados con armas, municiones o
cualquier cosa que les ayude a prolongar la ofensiva que iniciaron
hace más de dos meses y que han resistido pese a la presión militar
del Gobierno.
El portavoz de los rebeldes, Jalal Al-Gallal, indicó que cinco
personas murieron por los bombardeos contra la rada en la que un
barco de la Organización Internacional de las Migraciones consiguió
sacar a unos 800 trabajadores extranjeros, heridos y civiles libios.
Según la fuente, había varios heridos, algunos graves, y
residentes que intentan salir en dirección a Benghazi, convertida en
capital de la insurrección en el oriente del país.
Fuentes gubernamentales comentaron que en la urbe portuaria los
insurgentes atacaron posiciones del Ejército y los disparos de
artillería son de ambos bandos, pero negaron reportes de víctimas.
Pese a los bombardeos aéreos de la Organización del Tratado del
Atlántico Norte (OTAN) contra varias ciudades libias, incluida
Misratah, el conflicto militar atraviesa por un claro estancamiento
que se hace más adverso para los rebeldes por la escasez de
recursos.
Testigos refirieron que en la propia Benghazi ya son frecuentes
los cortes diarios de electricidad como medida de ahorro, pese a la
riqueza petrolera del país, mientras Ajdabiya, un poco más al oeste,
sigue en poder de los rebeldes, pero sin acceso al enclave petrolero
de Brega.
Las tropas de El Gadafi siguen emplazadas unos 50 kilómetros al
oeste de Ajdabiya, el último bastión conseguido por los opositores
hace más de dos semanas y después de intensos enfrentamientos.
Al-Gallal señaló que en las zonas controladas por los
insubordinados a El Gadafi comienza a escasear el combustible, los
alimentos y medicinas, por lo que el opositor Consejo Nacional de
Transición (CNT) apeló a acciones de las potencias occidentales
reunidas hoy en Roma.
El portavoz explicó que el CNT pretende que en un plazo de dos a
tres meses se le aporten entre dos mil y tres mil millones de
dólares que serían extraídos de los activos congelados a Libia en el
exterior, estimados en más de 165 mil millones de dólares.
La reunión del llamado Grupo Internacional de Contacto sobre
Libia en la capital italiana prevé repasar la situación del
contencioso en sus aristas militar, política y humanitaria, y buscar
un mecanismo dinámico de ayuda a los sublevados para acelerar la
caída de El Gadafi.