BRUSELAS, 4 de mayo.— Será el Gobierno que salga de las urnas el
próximo 5 de junio el encargado de poner en marcha los importantes
ajustes presupuestarios que deberá realizar Portugal a cambio del
rescate de 78 000 millones de euros (116 000 millones de dólares) de
la Unión Europea (UE) y el Fondo Monetario Internacional (FMI) para
hacer frente a su crisis de deuda.
El plan, que la UE y el FMI pactaron con el Gobierno luso, exige
recortes en los sectores de la salud y la educación. También incluye
el recorte de las pensiones, la reducción de las prestaciones por
desempleo y la congelación del sueldo de los funcionarios hasta el
2013, según Europa Press.
Los organismos internacionales demandaron a Portugal que
privatice por completo, antes de que acabe el año, las grandes
compañías energéticas EDP y REN, así como la aerolínea TAP.
En caso de que no se cumplan los objetivos de déficit previsto,
el texto del acuerdo advierte que se tomarán medidas adicionales.