Reconocido como uno de los repentistas más fecundos e
imaginativos de la isla y director del Centro Iberoamericano de la
Décima y el Verso Improvisado, con sede en La Habana, Papillo
representó no solo a Cuba sino a los países integrantes de la
Alianza Bolivariana de los Pueblos de Nuestra América.
Bajo el palio de los programas del ALBA Cultural, a Papillo se
unieron el laudista cubano Edwin Vichot y el galeronista venezolano
Ernesto Da Silva, el Ciclón de Margarita, y su grupo acompañante
para cantar a la amistad, la solidaridad y la integración de los
pueblos del continente.
Ellos compartieron jornadas de repentismo con payadores de
Argentina, Chile, Ecuador, Brasil y Uruguay en los escenarios
bautizados con los nombres de Carlos Molina, insigne improvisador
uruguayo, y Alfredo Zitarrosa, juglar mayor de la República
Oriental, autor de la célebre canción El violín de Becho.
De regreso a La Habana, Papillo confesó a Granma que al
cantar a las misiones del ALBA "no podía imaginar que la sola
mención de la Operación Milagro despertara tantas expresiones de
entusiasmo en el público".
"En Uruguay —explicó— este es un tema muy sensible. Los médicos
cubanos con el apoyo de Venezuela han logrado devolver la vista a
gente muy humilde que se nos acercaba y nos pedían que tuviéramos en
cuenta esa acción solidaria en nuestras improvisaciones".
Acerca del nivel de los participantes, comentó: "En Chile y
Argentina están surgiendo jóvenes que renuevan la tradición. Está
ocurriendo allá lo que ya en Cuba se va abriendo paso: un salto de
calidad en el repentismo y una sintonía con las nuevas
generaciones".
"Los uruguayos —precisó— quieren insuflar nuevos aires a las
payadas. Allí interesó mucho a las autoridades y a los colegas
nuestra experiencia con los talleres de niños improvisadores."
La Criolla del Prado esta vez estuvo dedicada a las
conmemoraciones bicentenarias de la primera independencia. A lo
largo de esa arteria emblemática de la capital uruguaya se
expusieron artesanías, se exhibieron habilidades rurales y se
comercializaron productos del agro y la ganadería.
"Recordé —señaló Papillo— el espíritu de nuestras Jornadas
Cucalambeanas. La tradición rural invade a la ciudad y se pone al
día. El ALBA Cultural puede ser una legítima plataforma para que
estas expresiones representen a nuestros pueblos."