El comportamiento de los indicadores demográficos de Cuba en las
últimas décadas condujo en el 2009 a la inaplazable decisión de
modificar la Ley de Seguridad Social, y extender la edad de
jubilación a partir de los 65 años los hombres, y 60 las mujeres.
Como señala el Máster en Ciencias Juan Carlos Alfonso Fraga,
director del Centro de Estudios de Población y Desarrollo de la
Oficina Nacional de Estadísticas, la realidad nacional en este
sector se caracteriza por una esperanza de vida cada vez más alta, y
baja natalidad, fenómenos típicos de naciones desarrolladas.
Desde
1978 la tasa global de fecundidad, que representa el promedio de
hijos por mujer, es inferior a la cifra adecuada para permitir el
reemplazo poblacional y ahí radica la principal causa del
envejecimiento de la sociedad cubana actual, sin dudas uno de los
retos más significativos a enfrentar, significó.
La combinación de los factores anteriores propició el sostenido
crecimiento de la cantidad de personas con 60 años y más, las cuales
al cierre del 2010 sumaban 1 996 632, es decir el 17,8 % de la
población cubana, mientras la proporción de habitantes de 0 a 14
años (1 946 634) por primera vez resultó inferior a la de los
comprendidos en la llamada tercera edad.
Según los pronósticos demográficos, el único grupo de edades que
aumentará en los venideros decenios resulta precisamente el de 60 y
más años. Para el 2030 deben representar aproximadamente el 31 % del
total de habitantes del archipiélago y ello nos situaría entre los
países más envejecidos a nivel internacional.
El especialista en temas demográficos explicó a Granma que
de no haberse prolongado la edad de retiro, alrededor del 2015 ya
tendríamos más personas saliendo de la vida laboral activa que
nuevas incorporaciones al citado ciclo.
Tal panorama rompería el necesario equilibrio que debe existir
entre el número de habitantes vinculados al trabajo y quienes ya
jubilados disfrutan sus pensiones, aumentando de manera
significativa las erogaciones del Estado en el financiamiento de la
seguridad social.
Al mismo tiempo el país dispondría de menos potencial de
trabajadores para producir los bienes requeridos por la sociedad,
enfatizó Alfonso.
Con las modificaciones introducidas a la Ley ese momento de
ruptura tendría lugar aproximadamente en el 2020, mientras se
garantiza la presencia de casi 800 000 personas más en edad laboral
para el propio año.
Recordó lo planteado por el General de Ejército Raúl Castro en
las conclusiones de la primera sesión ordinaria de la VII
Legislatura de la Asamblea Nacional del Poder Popular, el 11 de
julio del 2008, cuando dijo que los demográficos son problemas que
no pueden solucionarse en cortos plazos, ¡y el tiempo pasa rápido!.
De tal forma, la elevada esperanza de vida (con un promedio hoy
de 78 años para ambos sexos) y la contracción de la natalidad
fundamentan, básicamente, haber prolongado la edad de jubilarse.
Pero ello de ninguna manera contradice el actual proceso de
redimensionamiento laboral, pues este tiene la finalidad de alcanzar
un modelo económico más eficiente y productivo, capaz de asegurar la
sostenibilidad de nuestro sistema, y donde todos los trabajadores
estatales y por cuenta propia tributen a la seguridad social y
reciban sus beneficios. Además, busca propiciar el incremento de la
productividad en algunas actividades, y reubicar una parte de los
trabajadores en sectores de máxima prioridad, como la agricultura y
la construcción.
No se trata, en resumen, de que sobren obreros, sino de que se
necesitan más personas trabajando en esferas deficitarias.
Resulta de interés apuntar que la población decreció ligeramente
en cuatro de los últimos cinco años (2006, 2007, 2008 y 2010),
mientras el país alcanzó su mayor cantidad de habitantes hasta hoy
en el 2005, cuando llegamos a la cifra de once millones 243 836.
Como el cuadro demográfico apunta a que debemos continuar con
periodos intercalados de incrementos poblacionales muy bajos, y
decrecimientos, casi puede afirmarse que será difícil llegar alguna
vez a doce millones de personas.
Dado el carácter progresivo del envejecimiento de la sociedad, es
imprescindible pensar desde ahora en el diseño de políticas que
respondan a las realidades de una población en la que el número de
adultos mayores crecerá cada vez más.
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Proporción de personas con 60 años y más
en la población cubana
1985- 11,3 %
1990- 12,1 %
1995- 12,7 %
2000- 14,3 %
2005- 15,8 %
2010- 17,8 %
2030- 30,8 % (estimados)
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Número de habitantes en los últimos cinco
años
2006 – 11 239 043
2007 – 11 236 790
2008 – 11 236 099
2009 – 11 242 628
2010 – 11 241 161
Fuente: Oficina Nacional de Estadísticas e
Información |