El canciller francés, Alain Juppé, deploró hoy el acto terrorista
en Marrakech, Marruecos, que dejó un saldo de por lo menos 16
muertos en el café Argana de la plaza Djemaa El-Fna.
Juppé, sin embargo, pidió calma y precaución acerca del atentado
al argumentar que por una parte se hace muy difícil la
identificación de los cadáveres seis de ellos presumiblemente
franceses-, y de otra la investigación apenas comienza.
Según reporte de Prensa Latina, el jefe de la diplomacia francesa
subrayó que las autoridades de Marruecos están capacitadas para
ofrecer seguridad a los turistas y lo ocurrido se corresponde
claramente con las detestables acciones terroristas perpetradas por
kamikaze.
Anoche, el presidente de la República, Nicolás Sarkozy, calificó
de odioso y cobarde el atentado que costó la vida a civiles y dejó a
una veintena de heridos, mientras el Consejo de Seguridad de
Naciones Unidas pidió esclarecer el asunto lo antes posible.
Francia tiene una relación privilegiada con Marruecos y sus
turistas incluyen entre sus preferencias a Marrakech.