El
presidente estadounidense, Barack Obama, visita este viernes
Alabama, estado sureño duramente golpeado por tornados y temporales
que se desplazan hacia el noreste del país.
Solo en Alabama la anomalía climática dejó a su paso 162 personas
fallecidas y cuantiosos daños materiales que obligaron a las
autoridades a declarar el estado de emergencia, reporta Prensa
Latina.
La Casa Blanca informó que el presidente sostendrá reuniones con
el gobernador de esta región del sur del país, Robert Bentley, con
funcionarios estatales y familias afectadas por las tormentas.
Obama mantiene desde hace varios días contactos informativos
sobre la situación con la secretaria de Seguridad Nacional, Janet
Napolitano y el administrador de la Agencia Federal de Gestión de
Emergencias (FEMA), Craig Fugate, para no descuidar las respuestas
oportunas y recuperación, indicó el gobierno.
Mientras tanto, el Servicio Nacional de Meteorología alertó de la
posibilidad de que ocurran otras tormentas hacia el noreste.
Considerado el peor temporal desde 1974, el fenómeno desencadenó
desde Texas hasta Nueva York cerca de 164 tornados que mataron al
menos 248 personas, con posibilidades de que las víctimas aumenten.
Según el meteorólogo Dave Imy, el número de muertos es el más
alto desde 1974, cuando perecieron 315 personas.
Walter Maddox, alcalde de la ciudad de Tuscaloosa, con más de 83
mil habitantes y sede de la Universidad de Alabama, describió que un
remolino gigantesco atravesó la zona el miércoles por la tarde y la
arrasó.
Abrumado por la tragedia Maddox describe que la población estaba
a oscuras, los caminos intransitables, los comercios eran
irreconocibles, las sirenas ululaban constantemente y las calles y
aceras estaban cubiertas de escombros.
Ese será parte del panorama que encontrará Obama a su llegada a
Alabama, algo distante de la tragedia del huracán Katrina en 2005,
en Nueva Orleáns, pero tragedia al fin servirá para medir la
reacción de la Casa Blanca.