Razón tenía la maestra Teresita Fernández cuando expresó que
podía estar tranquila porque el relevo de Celina González estaba
garantizado, al referirse a Ernestina Trimiño, la cantante líder del
Quinteto Criollo, agrupación villaclareña de música campesina, que
este mes arribó a sus primeros 15 años de vida artística.
Cuentan quienes la conocen, que de su padre heredó la vocación, y
que entró a Voces y Cuerdas de Mi Cocodrilo Verde cuando apenas
tenía 10 años de edad.
Desde entonces, esta humilde mujer, criollísima y cubana como la
que más, no se ha cansado de seducir a sus admiradores con ese
timbre único que le permite interpretar tonadas, guajiras, sones,
guarachas e improvisaciones, las cuales han recorrido buena parte
del país, desde los lugares más encumbrados hasta los más
recónditos, porque para ella cualquier sitio es bueno para defender
la música del campo.
Reconocida por los entendidos, entre ellos Eliades Ochoa, Juan
Formell y el importante tecladista e integrante del grupo Yes, Rick
Wakeman, por su exquisito registro y calidad interpretativa,
Ernestina fue calificada por Celina González como una de las voces
más afinadas de la música campesina en Cuba.
Dueña de un amplísimo repertorio de la trova tradicional,
cualidades que ha podido desarrollar tras sus incorporación al
Quinteto Criollo, agrupación liderada por Mayito Gutiérrez,
contrabajo y coro; Alberto Arteaga, laúd; Juan Carlos Campos, voz y
guitarra, y Pedro Pérez en los bongoes, esta fiel exponente de
nuestro folclor campesino ha visitado varias naciones como Grecia,
España, Venezuela, y Trinidad y Tobago, entre otras, donde ha
cautivado al público con su voz.
En marzo del pasado año, el Quinteto Criollo realizó la grabación
de su primer CD en los estudios Eusebio Delfín, de Cienfuegos, bajo
los auspicios de la firma Colibrí, del Instituto Cubano de la
Música, un disco compuesto por catorce temas donde descuella la lira
de Ernestina Trimiño en las dos líneas de trabajo de la agrupación,
la música tradicional y la campesina.