Naciones Unidas, 27 de abril (PL).— Cuba consideró hoy
impostergable el establecimiento de un nuevo orden mundial de la
información y las comunicaciones y denunció la agresión
radioelectrónica que sufre por la política de hostilidad y bloqueo
de Estados Unidos.
No se puede hablar seriamente de una sociedad global informada y
participativa, sin garantizar primero un mundo libre de hambre,
incultura, insalubridad y exclusión, dijo el representante
permanente alterno de Cuba ante la ONU, Rodolfo Benítez.
El diplomático intervino este miércoles en el debate del comité
de Información de la Asamblea General y advirtió contra el
crecimiento de la brecha tecnológica que afecta a los países del
Sur.
Asimismo, preguntó para qué sirven las nuevas tecnologías de la
información y de las comunicaciones a los 759 millones de adultos
que no saben leer ni escribir y a los 72 millones de niños sin
acceso a la educación.
Qué pueden hacer con una computadora los mil 400 millones de
personas que viven en la pobreza extrema, los 759 millones de
hambrientos y los mil 500 millones que no disponen de energía
eléctrica, indagó.
También indicó que casi el 63 por ciento de los internautas
conectados vive en los países industrializados que son propietarios
de las tres cuartas partes de la infraestructura de Internet y donde
reside solo el 15 por ciento de la población mundial.
Esas naciones, además, controlan la industria del hardware, del
software y la producción de los contenidos, el 70 por ciento de
ellos en inglés, cuando en el mundo se hablan más de seis mil
lenguas.
Benítez alertó que más del 90 % de las noticias que circulan en
el mundo provienen de un grupo reducido de empresas transnacionales
que tergiversan o silencian los logros de los países del Sur.
La mentira se vuelve práctica cotidiana. Se intenta interpretar y
escribir la historia desde la óptica de los poderosos. Se colocan
etiquetas y se crean estereotipos a conveniencia. Se idiotiza y se
miente. Son los sofisticados filtros de la censura moderna, apuntó.
Frente a esa situación, el representante de Cuba insistió en
implantar un nuevo orden mundial de la información y las
comunicaciones y la articulación de proyectos multinacionales a
nivel regional e internacional.
Más adelante, Benítez reiteró las denuncias de su país a la
agresión radioelectrónica (radio y televisión) que sufre Cuba como
parte de la política de hostilidad y bloqueo de Estados Unidos.
Apuntó que la Unión Internacional de Telecomunicaciones ratificó
que esas transmisiones de Estados Unidos provocan interferencia
perjudicial a las estaciones cubanas e instó a eliminarlas, "pero la
agresión se mantiene".
Denunció que el Congreso de Estados Unidos aprueba cada año un
presupuesto de más de 30 millones de dólares de fondos federales
para ese tipo de acciones contra Cuba.