Por ello, a pocas horas del inicio de la gran final, el
experimentado director de Pinar del Río se mantiene fiel a su
costumbre de evitar las predicciones.
Nunca se da por vencido, ni gusta de las comparaciones entre los
equipos, "porque no hay estadísticas para medir la combatividad". La
palabra "conformismo" no figura en su diccionario. "Siempre soy
optimista", dice, y a quienes han apoyado al Tsunami verde durante
toda la campaña, les envía un mensaje claro y convincente: "que no
les quepa duda de que vamos a luchar por la victoria".
¿Cómo se han preparado para enfrentar a Ciego de Ávila?
Hemos estado jugando partidos de cinco y seis innings entre
nosotros mismos, para tratar de mantener la forma. Un descanso de
tantos días, cuando se ha alcanzado un buen ritmo como el que
traíamos, puede no ser saludable, sobre todo para un equipo con poca
experiencia, como el nuestro. No obstante, es una situación pareja
para las dos selecciones.
¿Qué opina de esta final?
Nosotros respetamos a todos los contrarios y Ciego es un gran
conjunto, bastante compacto. Tiene buena defensa, sus jugadores son
rápidos y llevan tiempo juntos. El nuestro es más joven, pero se
halla en un gran momento, los muchachos están muy unidos.
Muchos se preguntan cómo es posible que un equipo "en formación",
como usted lo ha definido, esté discutiendo la final de la Serie.
El béisbol es un deporte colectivo y hay diversos factores que
influyen. No solo se trata de batear, fildear y tirar. La disciplina
dentro y fuera del terreno, la unidad, la combatividad, el amor a la
camiseta, también deciden. Nuestros atletas lo han entendido y ahí
están los resultados.
Hay quienes consideran que con haber llegado hasta aquí, Pinar ya
cumplió con su afición¼
A nosotros no nos daban ni siquiera dentro de los play off, y eso
crea un estado de satisfacción entre la gente. Pero no significa que
ya no tengamos aspiraciones. Yo nunca he sido conformista, y a los
muchachos les hemos inculcado desde el principio que no se puede ser
conformista, porque esos son siempre mediocres. Por tanto, nunca
hemos pensado que ya cumplimos. Vamos a dar batalla todo el tiempo.
Con tales argumentos, Alfonso Urquiola promete un gran
espectáculo cuando su tropa choque contra un equipo avileño que ha
mostrado garra, sobre todo en su estadio, donde una enorme valla
reza: "los Tigres en su año"; aunque a estas alturas nadie descarta
que el Tsunami pinareño, desbordado ante Gallos y Elefantes, termine
llevándose también el "gato" al agua.