Aviones de la OTAN intensificaron este martes los bombardeos
sobre Trípolí y Sirte, ciudad natal del líder Muamar El Gadafi, en
un intento por ayudar a los rebeldes a alterar el estancamiento del
conflicto libio.
El canal estatal Al Jamahiriya reportó que la ciudad de Trípoli y
la localidad de Aziziyah, en el norte de Sirte, fueron sometidas a
bombardeo por la agresión de los cruzados coloniales en las primeras
horas del martes, pero no ofreció cifras de posibles víctimas,
reporta Prensa Latina.
La Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN) lanzó
potentes ataques aéreos sobre esas regiones con el fin de debilitar
las defensas de Sirte, el principal objetivo a conquistar por la
rebelión armada en la zona oriental del país.
Voceros de la alianza atlántica confirmaron que el lunes en la
noche realizaron varias incursiones aéreas contra instalaciones del
Ejército leal a El Gadafi, incluido un cuartel en el sur capitalino.
Las fuerzas armadas libias continuaron este martes sus
operaciones en inmediaciones de la ciudad de Ajdabiya, en el este,
frenando el avance de las fuerzas rebeldes hacia el enclave
petrolero de Brega como paso previo a la pretendida toma de Ras
Lanuf y Sirte.
Luego de haber retrocedido el lunes unos 40 kilómetros al oeste
de Ajdabiya, las tropas leales al líder libio obligaron a los
opositores a reconsiderar la reconquista de la estratégica Brega y
su refinería, pese a estar apoyados por los bombardeos de la OTAN.
Entretanto, fuentes de la cancillería en Trípoli dijeron a
periodistas que son exageradas las informaciones de la situación y
la cifra de víctimas en Misratah, la única ciudad del oeste en manos
rebeldes y sometida a fieros combates entre opositores y regulares.
Sin embargo, el Gobierno de El Gadafi permitirá el acceso de
personal de la ONU a los territorios bajo su control, y Misratah
para suministrar unas 240 toneladas de trigo, galletas energéticas y
otros alimentos para civiles.
Un portavoz advirtió que será muy difícil hacer llegar la ayuda a
Misratah porque los alzados no dejarán que militares o policías
gubernamentales lleguen escoltando los ocho camiones de la ONU que
ingresarán al país por la frontera oeste con Túnez.
Las tensiones se multiplicaron, además, por la intención del
gobierno británico de enviar varios asesores militares a Libia para
apoyar a los insurgentes en Benghazi, y rumores de que la Unión
Europea autorizaría el desembarco de tropas, a lo cual se opone
Italia.