Los sonados casos de abuso sexual contra menores al interior de
la Iglesia Católica focalizan el escenario mediático en Chile, un
país donde más del 70 por ciento de la población profesa esa
religión.
Chile vive un fenómeno inaudito: el levantamiento del laicado
católico. También otros que no son católicos pero que llegaron a
valorar la acción humanitaria de la Iglesia se sienten defraudados y
reclaman airados, sostiene el Doctor en Teología Jorge Costadoat,
citado por el diario El Mostrador.
Hace ya tiempo para muchos la Iglesia institucional se volvió
odiosa al atribuirse una cierta supremacía moral, agrega el
investigador chileno, quien comenta sobre un evidente cisma
emocional entre la numerosa feligresía del país suramericano.
Hay una especie de indignación abierta y masiva, la expresión a
voz en cuello de la rabia, la pena y la desafección con las
autoridades de la Iglesia, enfatiza.
La crisis de la Iglesia ha alcanzado un punto de no retorno. La
Iglesia en Chile no volverá a ser la misma, subraya Costadoat.
El grueso de la prensa chilena, mientras, destaca en sus últimas
ediciones el mea culpa del Cardenal y exarzobispo de Santiago Javier
Errázuriz, acusado de proteger al exsacerdote Fernando Karadima,
condenado por el Vaticano por abuso sexual contra menores de edad.
Errázuriz dijo sumarse con toda el alma al perdón pedido por la
jerarquía de la Iglesia católica chilena la semana anterior.
La incautación del fallo canónico contra el influyente Karadima
es asimismo tema recurrente en los medios locales, atentos a nuevas
revelaciones de denuncias que supuestamente también estuvieron bajo
el manto de la poderosa jerarquía católica en Chile, informó Prensa
Latina.