Los temidos excesos en la aplicación de la resolución de la ONU
1973 sobre Libia se hicieron tangibles este viernes con los
bombardeos de la OTAN, además de la postura endurecida del
presidente de Francia, Nicolás Sarkozy.
En realidad Sarkozy logró hacerse centro de una maniobra para
sumar a Gran Bretaña, luego de una reunión en París con el primer
ministro David Cameron, y a Estados Unidos, con una declaración
conjunta que firma también Barack Obama, reporta Prensa Latina.
La nota difundida en los diarios Le Figaro (Francia), Times (Gran
Bretaña), International Herald Tribune (Estados Unidos) y el árabe
Al-Hayat, lanzó una suerte de nuevo ultimátum al líder libio Muamar
el Gadafi.
Mientras se publicaban el texto en diversos países, la OTAN
emprendía acciones militares más fuertes y el ministro francés de
Defensa, Gérard Longuet, admitía que para ejercer más presión
probablemente se sobrepase la resolución de la ONU.
Longuet se refería así al dictamen 1973 adoptado por el Consejo
de Seguridad de Naciones Unidas que señala la creación de una zona
de exclusión aérea, la cual, de hecho, rebasó sus funciones hace
rato.