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En espera de la final
El “mambo” ahora es distinto
SIGFREDO BARROS y ALIET ARZOLA LIMA
Una final inédita entre uno que se había quedado fuera y otro que
nunca había entrado. Pinar del Río y Ciego de Ávila, por primera
vez, contra viento y marea, sin ser favoritos de la mayoría,
confiando en sus propias fuerzas, improvisando por el camino cuando
la adversidad se presentaba. La 50 Serie Nacional de Béisbol burló
todos los pronósticos.
El
pueblo pinareño tributó ayer un gran recibimiento a su equipo.
El próximo 23 de abril comenzará la final, con el José Ramón
Cepero como escenario del partido inaugural por ser los Tigres
segundos en cantidad de victorias, 55, detrás de los Elefantes,
ganadores del tercer escalón. No resultaría ocioso analizar,
someramente, lo más interesante de lo acontecido.
La
afición avileña disfrutó en grande su triunfo.
Hay que reconocerle a Roger Machado su capacidad para afrontar
los problemas y buscarles rápidas soluciones. De la primera
alineación utilizada el 25 de marzo vs. Villa Clara hasta la que
ganó el sexto juego del play off a Granma, hay una gran diferencia.
Las lesiones de Abdel Civil y Mario Vega trajeron a Rubén Valdés y
Osvaldo Vázquez, dos veinteañeros que dieron la talla con creces,
además del acierto de colocar a Yorbis Borroto en el segundo turno y
a Ricardo Bordón como hombre proa, una dupla que en los primeros
momentos de la temporada fue de las mejores en promedio de embasado.
También darle crédito por haber sido osado al entregarle la
pelota una vez más a un hombre que 48 horas antes había realizado un
enorme esfuerzo: Vladimir García. El béisbol está lleno de riesgos y
de nada vale ser conservador cuando las circunstancias demandan
acción inmediata. Eso le faltó a la dirección granmense, dejando
inmóvil en el tercer puesto a Céspedes, un bateador extraordinario,
pero perdido en el play off, que dejó a 21 de 25 corredores en
posición anotadora esperando por una conexión.
URQUIOLA, NADA DE MAGO
La clasificación de Pinar ha provocado que muchos le atribuyan al
mentor Alfonso Urquiola una aureola de mago. No lo creo. Su éxito ha
sido el de un hombre profundamente conocedor del béisbol, que sabe
hacer ajustes cuando son necesarios (el cambio de Peraza de cuarto a
quinto, el pasar a Castillo a la intermedia cuando se lesionó Osmel
Madera) y confía en sus hombres, haciéndole caso omiso al haber
comenzado por la puerta estrecha, recibiendo un nocao de los Gallos
espirituanos el sábado 26 de marzo.
Precisamente el lanzador perdedor de ese partido fue Yosvani
Torres. Otro lo hubiera desechado. Urquiola le volvió a dar la bola,
una y otra vez, y Torres terminó con cuatro triunfos, 2,78 de
promedio y una cadena de 17 innings sin permitirles carreras limpias
a los Elefantes. ¿Magia? No, confianza. La que hay que tener para
conseguir resultados y llegar a una final. Esta entre Tigres y
Mediasverdes promete mucho.
HISTORIA VS. PRESENTE
¿Quién se sentirá más cómodo en la final? Es una interrogante que
nos asalta cuando analizamos el trayecto por los clásicos de las
bolas y los strikes de los aspirantes a la corona nacional.
Las novenas vueltabajeras debutaron en 1967 y durante siete años
deambularon por el torneo sin mucha fortuna, pero en 1974 Vegueros
impuso respeto y durante 18 campañas fue un coloso, con cinco
coronas y nunca por debajo del sexto escaño, racha que Pinar del Río
prolongó hasta la 43 Serie, con par de trofeos más.
Justo en esa temporada Ciego de Ávila cosechó su primer resultado
satisfactorio, con un quinto puesto que alivió las penurias vividas
desde el estreno del conjunto en 1977 y los incentivó, pues a partir
de ese momento solo han quedado fuera de los play off en una
ocasión, aunque no existe la menor duda de que la historia de ambas
naves se ha escrito por cauces diferentes, baste con apuntar que los
avileños discutirán por primera vez el cetro, mientras Pinar del Río
(sin incluir las finales de Vegueros) se alista para su octavo
desenlace definitorio.
No obstante, si examinamos los enfrentamientos particulares,
notamos que no es tan grande la diferencia entre Mediasverdes y
Tigres, sobre todo en la última década. Desde la Serie XVII hasta el
anterior curso los más occidentales dominan el pareo 48 triunfos por
37, y con la estructura de 90 desafíos el cerco se cierra aún más:
37-36 favorable a los del Oeste.
En las últimas seis campañas Ciego no ha perdido ningún cotejo
con sus rivales de la final —dos victorias y cuatro empates— y esta
temporada, aunque el duelo concluyó con tres victorias por bando,
los del Centro anotaron nueve carreras más (35 por 27) y casi no
fallaron a la defensa, apenas dos pifias.
Rusney Castillo fue un verdugo para los serpentineros de
Vueltabajo, con ocho inatrapables, dos jonrones y nueve remolques,
así como el novato Rubén Valdés, de 18-8 y cinco impulsadas.
Mientras, por la tropa de Urquiola el inicialista William Saavedra,
con siete hits, de ellos cinco extrabases (cuatro dobles y un
cuadrangular) descolló ante los Tigres, datos a tener en cuenta.
En la etapa decisiva nunca se han enfrentado y la historia en
dicha instancia favorece a Pinar del Río, que acumula 80 éxitos,
cuarto en la tabla histórica detrás de Industriales, Santiago de
Cuba y Villa Clara, muy superiores a los 13 triunfos en 36 salidas
de los hombres de Machado. El "mambo" ahora es distinto. |