Científicos
cubanos preservan hoy variedades de orquídeas calificadas de
vulnerables, con el empleo de técnicas de la biotecnología vegetal.
Expertos del Orquideario de Soroa, el mayor de la isla,
reproducen a gran escala especies como la Encyclia bocourtii,
descubierta recientemente en la península de Guanahacabibes, Reserva
de la Biosfera.
Las poblaciones de la flor habitan en el entorno costero
asociadas a la vegetación típica de la llanura cársica, que marca el
extremo occidental del país.
Los procedimientos biotecnológicos permitirán reintroducir en su
medio natural ejemplares de la orquídea, de pétalos amarillos,
confirmó a Prensa Latina la bióloga Yunelis Pérez, especialista del
jardín.
El cultivo de vitroplantas comenzó en el vergel a finales del
siglo pasado con el propósito de rescatar variedades en peligro de
extinción.
Gracias a esta tecnología es posible obtener miles de ejemplares
a partir de un sólo fruto.
En Pinar del Río crece casi un tercio de las orquídeas reportadas
en Cuba. Unas 523 especies entre nativas y exóticas florecen en
Soroa, a cielo abierto o en pabellones cubiertos con mantas.
La institución científica, distante unos 76 kilómetros de La
Habana, se erigió en 1943 por iniciativa del abogado español Tomás
Felipe Camacho.
El patrimonio principal del orquideario, de fama internacional,
sobrevivió a los azotes de los huracanes Gustav e Ike, organismos de
gran intensidad que cruzaron por la zona en 2008.