Azotada por los huracanes Gustav e Ike, la Sierra del Rosario, en
el occidente cubano, abriga hoy a un número mayor de especies de
aves y sus bosques muestran una progresiva recuperación.
Recientes estudios de la avifauna determinaron la presencia de
126 variedades de pájaros, nueve más que en etapas previas, confirmó
a Prensa Latina el Doctor en Ciencias Forestales Fidel Hernández,
director de la estación ecológica radicada en esos predios, reporta
Prensa Latina.
Declarada Reserva de la Biosfera a finales del siglo pasado, la
Sierra del Rosario cobija al tocororo, ave nacional, y al
zunzuncito, de apenas siete centímetros de talla.
Devastada en 2008 por sucesivos ciclones, la floresta recuperó
sus tonalidades verdes al tiempo que plantas pioneras crean las
condiciones para el surgimiento de otras de estadios superiores,
allí donde el vendaval provocó la caída de árboles, precisó el
científico.
Las últimas expediciones corroboraron la existencia de más de un
centenar de especies de helechos, 35 de reptiles (la mayoría
endémicos de Cuba) y 27 de mamíferos.
Sierra del Rosario se ubica en la cordillera de Guaniguanico, en
la porción más estrecha del archipiélago.
Anteriormente fueron registrados en el área 889 organismos
vegetales, con un 11 por ciento de endemismo, aunque en zonas como
Las Peladas llega a 34.
La formación vegetal más extendida en ese paraje es el bosque
siempreverde y entre las flores sobresale la orquídea terrestre
Bletia purpúrea, escogida como símbolo de la reserva.
Gustav cruzó por esta provincia con vientos de 340 kilómetros por
hora, y a los pocos días, Ike castigó nuevamente el territorio
acompañado de abundantes lluvias.
En la primera mitad del siglo XIX Sierra del Rosario se convirtió
en una floreciente zona cafetalera.
Las ruinas de los cafetales franco-haitianos erigidos en sus
colinas sobreviven aún entre el follaje.