Las plantaciones de cítricos en el Valle de Cubitas, en el norte
de la provincia de Camagüey, deben crecer desde el venidero año con
un programa hasta 2022 que se financiaría en parte con sus propias
ganancias.
Orestes Reyes, director de la Empresa Agropecuaria y Citrícola
"Sola", informó que la inversión en mil 200 hectáreas,
fundamentalmente de naranja y toronja, se pagará parcialmente con
los ingresos por la venta para la exportación de "frutas orgánicas"
y la otra parte la asumirá el Estado, reporta la AIN.
Se consideran "cultivos orgánicos" todas aquellas producciones de
alimentos logrados sin aditivos químicos o cualquier otra sustancia
que contenga materiales sintéticos, precisa el sitio digital
Ecologismo.com.
En este momento ese tipo de cultivo, que no emplea productos
químicos como fertilizantes y plaguicidas, se desarrolla en nueve
Cooperativas de Créditos y Servicios, integradas por propietarios de
tierra afiliados a la Asociación Nacional de Agricultores Pequeños.
El incremento de las áreas, muchas para cultivo orgánico, se
localiza en la totalidad de las unidades dedicadas a la cosecha de
cítricos.
Reyes adelantó la posibilidad de iniciar este año la siembra si
se cuenta con sistemas de regadío contemplados en la inversión y con
posturas de la empresa citrícola de Ceballos, en la provincia de
Ciego de Ávila.
El grueso de la recolección se envía al combinado citrícola en
Ceballos para la elaboración de jugos esenciales y concentrados para
el mercado europeo, y el resto para su venta como fruta fresca para
el turismo en Cuba y el consumo por la población.
Actualmente se crean las condiciones para un vivero capaz de
responder a la demanda del fomento, y que tendrá la particularidad
de realizarse por la tecnología de cultivo tapado.
José Antonio Bautista, administrador de la Unidad Básica de
Producción Cooperativa "Amistad cubano-argentina", señaló que esa
entidad está incluida en el programa y prevé la siembra de 67
hectáreas.
Esto será muy útil para Cuba, que crecería en la cosecha para la
exportación, y los cooperativistas que podrían mejorar sus ingresos
personales, manifestó.
Las plantaciones actuales están en unas mil 800 hectáreas, pero
algunas dejaron de ser citrícolas y en ellas se fomentan otros
frutales, de acuerdo con un proyecto financiado por la Alianza
Bolivariana para los Pueblos de Nuestra América (ALBA).