CIEGO
DE ÁVILA.— Haber salvado la vida del bebé Lázaro Bartolo Santos
González, nacido con una libra y media de peso, a las 26 semanas de
gestación, quedará por mucho tiempo como acontecimiento inolvidable
para la Medicina avileña.
Luego de casi cuatro meses de permanencia en la sala de
Neonatología del Hospital Provincial Doctor Antonio Luaces Iraola,
Bartolito, como cariñosamente lo llaman, fue dado de alta y se
encuentra fuera de peligro en su hogar, en la ciudad de Ciego de
Ávila.
En la moderna sala de Neonatología, de reciente creación, desde
el primer momento el bebé recibió la atención esmerada de los
especialistas, la cual incluyó técnicas de ventilación no invasivas,
la alimentación con leche materna y la aplicación de Surfacen,
medicamento fabricado en Cuba que se emplea en el tratamiento del
síndrome de distress respiratorio neonatal.
De acuerdo con precisiones del doctor Fernando Fernández Romo,
jefe del servicio de neonatología, Bartolito alcanzó, en 48 días,
los 1 040 gramos de peso, para después continuar el aumento hasta
los 2 500, el peso normal mínimo con el que debe nacer un bebé.
Yulier Santos y Kenia González, padres de la criatura, mostraron
su agradecimiento hacia los galenos y enfermeras que atendieron a su
hijo. "Fueron momentos muy difíciles. En ocasiones la depresión y el
desaliento se adueñaron de nosotros, pero vivimos en Cuba, una
potencia médica, y eso nos dio total seguridad de que nuestro hijo
se iba a salvar".