Representantes europeos, estadounidenses y de países árabes
perfilan este miércoles el futuro de Libia sin la presencia de uno
de los beligerantes en el conflicto, que se recrudece con nuevos
enfrentamientos armados y bombardeos de la OTAN.
Acogida por el gobierno qatarí, la reunión cuenta, por primera
vez, con la participación de líderes del opositor Consejo Nacional
de Transición (CNT) libio, pues en un encuentro inicial realizado en
marzo en Londres sólo se les permitió sostener encuentros
colaterales, reporta Prensa Latina.
Diplomáticos en Doha consideraron una sorpresa la presencia del
exministro libio de Relaciones Exteriores Moussa Koussa, quien hace
semanas desertó a Gran Bretaña y al parecer fue invitado por
iniciativa de ese país, pero cuyo aporte a la cita generó muchas
interrogantes.
De acuerdo con los organizadores, la reunión qatarí permitirá
estudiar propuestas del denominado Grupo de Contacto sobre Libia,
integrado por unos 40 países y entidades internacionales como la
ONU, la Liga Árabe y la Organización del Tratado del Atlántico Norte
(OTAN).
Sin embargo, la trascendencia de la cita para un arreglo político
al contencioso en la nación norafricana parece limitada, luego de
que el portavoz del CNT Mahmoud El-Shamam subrayó que uno de los
cuatro puntos a plantear es la renuncia de Muamar el Gadafi.
El-Shamam apuntó que insistirán ante la OTAN porque no hace lo
suficiente para lo que describió como proteger a civiles en ciudades
como Misratah, el principal bastión insurgente en el oeste de Libia,
y Ajdabiya (este), recapturada esta semana gracias a bombardeos
aliados.
Asimismo, se pronunció por impulsar una iniciativa de paz, que
también parece destinada al fracaso de antemano porque repite la
misma exigencia del CNT al malogrado plan de la Unión Africana (UA),
a saber, la salida del poder y del país del líder El Gadafi y sus
hijos.
La propuesta de la UA fracasó el lunes debido a que los alzados
la consideraron obsoleta, en tanto abogaba por un diálogo con las
autoridades de Trípoli, que descarta rotundamente la jefatura
opositora basada en Benghazi, devenida capital de la insurgencia.
No aceptaremos otra cosa que la expulsión de El Gadafi y sus
hijos, indicó El-Shamam al añadir que deseamos movernos del
reconocimiento de hecho del CNT a una legitimidad internacionalmente
reconocida, pues ese paso sólo lo han dado Francia, Italia y Qatar.
El Gobierno de Libia descalificó las conversaciones de Doha y el
papel de este emirato en el conflicto, asumiendo el mayor
protagonismo árabe y apoyando a los insurrectos con la
comercialización de petróleo para proveerles financiamiento en la
contienda.
La agencia oficial de noticias qatarí QNA reportó que la compañía
estatal Tasweeq entregó cuatro cargamentos de productos derivados
del petróleo (diesel, gasolina y gas) al puerto de Benghazi y
embarcó otros dos lotes de crudo desde Tobruk para comercializarlo
en el exterior.
Por otro lado, el modesto optimismo que emana de la reunión de
hoy en Doha obedece a que la mayoría de las naciones que asisten
están participando en la operación militar de la OTAN que se ampara
en la resolución 1973 del Consejo de Seguridad de la ONU.
El propio El-Shamam confirmó a la cadena televisiva qatarí Al
Jazeera que él y otros miembros del CNT viajarán esta misma noche a
Washington para contactos con congresistas y políticos
estadounidenses, aunque algunos creen que buscarán compromisos para
adquirir más armas.