Bien
pudiera ser lo del gladiador holguinero del estilo libre Yunierki
Blanco Mora (74 kg) la primera parte de una zaga de Invictus,
pues tiene inmaculado el casillero de las derrotas en este 2011.
Su performance en la Copa del Mundo de Makhachkala, capital de la
República rusa de Daguestán, lo llevó a la elite mundial, al ganar
cinco pleitos entre hombres de los diez mejores elencos del planeta.
Marcó 21 puntos técnicos y recibió siete. Mucho tuvo que llover en
19 años de intenso llavear para que "Nacho", como lo llaman en el
Cerro Pelado, comenzara a saciar su sed de victoria.
¿Escabroso el camino desde los inicios?
Comencé a los cinco años en Moa, con el profesor Juan Sandó. Se
puede decir que llevo los colchones en la sangre, pues mis cuatro
tíos maternos practicaron la lucha y el que me inició, Jorge Luis
Mora, fue del equipo nacional, casualmente también en los 74 kg.
Gané tres de cuatro Juegos Escolares y cuatro de cinco Juveniles.
¿Cuándo entraste en el equipo Cuba?
El profesor Julio Mendieta me subió a la preselección de mayores
a finales del 2005, cuando llegué a la ESPA. Allí surgió mi sana
rivalidad con Fundora, multimedallista mundial y bronce olímpico. En
buena medida gracias a eso he aumentado mi nivel, pues hago
sparrings con un hombre de clase universal. Este año lo he
derrotado en dos ocasiones, siempre en pleitos reñidos.
¿Experiencia al máximo nivel?
He asistido a dos Copas del Mundo, torneos con la calidad
concentrada. Irán’09 fue mi estreno con 21 años y acumulé dos
victorias y otras tantas derrotas. Ahora a Makhachkala llegué muy
bien preparado. Al principio el frío me afectó, luego me adapté.
¿Presiones en la boca del lobo?
Desde las sesiones previas de la Copa me sentí seguro. Con el
húngaro Gabol dividí en dos topes de entrenamiento y fue mi primer
contrario a la hora de la verdad. Cuando lo vencí supe que estaba en
forma.
Tuve dos peleas durísimas, contra el georgiano Gela, en el
poule: abrí con un tackle en la posición de arriba, técnica de
cinco puntos que me dio la victoria en el primer parcial. En el
segundo, él tuvo una acción continuada de entrada a tackle, pase
atrás y desbalance (tres unidades) y me venció. Ya en el decisivo y
a 15 segundos del final me entró a la pierna y tratando de girar,
defendí, contraataqué y lo saqué de la zona de pasividad.
En la discusión de los lugares frente al ucraniano Dmytrov, todos
los periodos terminaron 1-0. En el primero concluimos igualados a
cero y él ganó el clinch en la bolsa. Luego le receté idénticas
entradas de tackle a las piernas y pase atrás, el último a 20
segundos del silbatazo.
¿Ahora aumentan las aspiraciones?
Siguen siendo saciar mi sed de triunfo. Poseo un nivel similar al
de los mejores de mi división, eso sí, debo pulir algunas
deficiencias para buscar una medalla en el Mundial de Estambul,
lograr la clasificación olímpica y, si hago el equipo, no parar
hasta subirme en el podio.