Renace una estrella

Los estudiantes del Instituto Politécnico Agropecuario Estrella Roja de la capital, llevan de nuevo sus manos a la tierra

Olga Díaz Ruiz
olga@granma.cip.cu

En el municipio capitalino de La Lisa, el Instituto Politécnico Agropecuario (IPA) Estrella Roja reabrió sus puertas este curso 2010-2011, dedicado a la formación de nuestros jóvenes como técnicos integrales en Agronomía; convertido además en institución de nuevo ingreso para la especialidad de Forestal.

Fotos: Juvenal Balán La mayor parte del trabajo de los estudiantes de Forestal se lleva a cabo en el arboreto.

En su enclave de 5,9 hectáreas, el IPA capacita hoy a un total de 240 estudiantes de La Habana para enfrentar la problemática real de la agricultura con los pies bien puestos en la tierra, y responder así a una de las demandas cardinales del país: producir.

Convencidos del rol que tiene el de-sarrollo definitivo del sector agrícola —como señala el proceso de actualización del modelo económico que se está impulsando a nivel nacional—, los 66 profesores de la institución preparan a sus alumnos para trabajar en la explotación de la tierra y cultivos diversificados.

MANOS A LA TIERRA

Junto al IPA Villena-Revolución, este centro está llamado a convertirse en el eslabón fundamental del desarrollo agropecuario de la ciudad, y es el único con esa responsabilidad en la especialidad de Forestal. Nobles tareas en las que participan alrededor de 200 centros de enseñanza en todo el país.

Fotos: Juvenal Balán El programa de clases de los estudiantes de Agronomía tiene muy en cuenta la vinculación de las actividades prácticas con las materias de formación general para el nivel medio.

Así lo aseguró Alexei Cruz Gil, subdirector de enseñanza práctica de la institución: "Estamos llamados a buscar nuestras propias alternativas para elevar la producción en todos los sectores". Atendiendo a este precepto básico, la escuela prepara a los alumnos con un perfil amplio de trabajo, que les permita desenvolverse en múltiples labores.

Si esto se cumple al pie de la letra, la institución podría contribuir al fortalecimiento de la agricultura urbana, y aunque aún es muy pronto para hacer evaluaciones de resultados, Sergio Piloto González, director del IPA, comentó que en este primer curso Estrella Roja, con la puesta en práctica de los conocimientos adquiridos, ya ha logrado autoabastecerse en un 50 %.

Los ocho destacamentos de Agronomía cumplimentan un programa de clases que vela constantemente por la vinculación de la teoría con la praxis, expuso Walfrido Galano Frómeta, subdirector de la escuela.

Esto implica la dedicación diaria de los estudiantes al cultivo de viandas, hortalizas y granos en las tres fincas del centro, consagrados también al organopónico y a la construcción de un vivero, al tiempo que han comenzado a elaborar abono orgánico y a desarrollar la lombricultura para consumo interno, añadió Alexei.

Yoanna Yabanera González, profesora de actividades manuales, explicó que en estos momentos los muchachos ya han incorporado las habilidades básicas para llevar a cabo todas las labores culturales que se realizan en el organopónico, y están incursionando en el manejo de los animales.

FORESTAL

En el caso de la especialidad de Forestal, que comparte un amplio volumen de contenidos con Agronomía durante el primer periodo de preparación, Walfrido destacó que "es una experiencia nueva y muy gratificante, aunque no deja de presentar desafíos para el claustro, el personal de apoyo del centro y para los propios estudiantes, que se enfrentan a ella partiendo de cero, porque no se impartía en la capital hasta este curso".

Al parecer la carrera ha sido bien recibida por los educandos, quienes se encargan de la siembra y mantenimiento de especies maderables como cedro, eucalipto, ocuje y caoba, y de variedades frutales como el mango y el tamarindo; mientras aprenden a reforestar terrenos yermos con aguacate y guayaba.

Raúl Escalona Fuentes, profesor del trabajo en la producción agropecuaria del grupo de 28 muchachos de Forestal, señaló que la mayor parte de la labor se lleva a cabo en el arboreto. "Esta es un área especializada donde los alumnos aprenden a clasificar las plantas según la familia botánica, el nombre científico y la denominación común, y llevan a cabo las labores diarias para su cuidado como el riego, el ruedo, la medición, la poda y el trasplante". "En la escuela se aprende algo nuevo todos los días —acotó Antonio J. Carmona Ortiz, estudiante de esta aula—, yo vivo en Santa Fe, en el municipio Playa, y me gusta trabajar la tierra, desde niño he tenido mucho contacto con la dinámica de esta especialidad, y esto es lo que me gusta".

ESCASA CULTURA AGRÍCOLA

En un intercambio con Granma, los profesores de asignaturas prácticas del IPA señalaron como principal obstáculo, hasta ahora, la escasa cultura agrícola con que ingresaron los jóvenes capitalinos, aunque ya en esta etapa del curso se muestran más identificados con sus especialidades.

Galia Gutiérrez Pérez, jefa del departamento de Actividades Prácticas, dijo que el trabajo con los muchachos fue bien difícil al principio porque muchos se enfrentaban a una realidad totalmente nueva. "Ahora ya están más familiarizados con lo que estudian, pero la mayoría llegó aquí sin referencias ni experiencias sobre cómo poner manos a la tierra".

Asimismo, Humberto Dencás de Armas, ingeniero agrónomo y profesor de actividades manuales, insistió en que los capitalinos no se inclinan ni se preocupan por conocer sobre estas labores vitales. "Por lo general, el alumno de La Habana piensa ante todo en carreras humanísticas y de cualquier otro perfil, por encima de las carreras agropecuarias, cuando Cuba es un país tradicionalmente agrícola".

Isel Ramírez Basalto, encargado de las tres fincas de Estrella Roja, señaló que este es un proceso lógico, "los muchachos están dando ahora sus primeros pasos en estas carreras, por lo tanto hay que guiarlos y adiestrarlos, su progreso es nuestra responsabilidad".

FORMACIÓN DE OBREROS CALIFICADOS

Entretanto, la especialidad de Obrero Calificado en Agropecuaria que hoy tiene 22 jóvenes inscritos, multiplicará considerablemente su presencia en el centro para el próximo curso. Está previsto que su matrícula alcance alrededor del 70 % de los 560 estudiantes de nuevo ingreso en las tres carreras, apuntó el director.

Esto responde a las crecientes necesidades de formar obreros especializados en determinados oficios y actividades agropecuarias de gran demanda, y que resultan esenciales para lograr el mejor aprovechamiento de la tierra.

Con este objetivo mantenemos estrechos lazos de colaboración con diferentes empresas del sector.

Bajo la guía de un tutor estos estudiantes se concentran dos días a la semana en unidades productivas —que funcionan como aulas anexas— ubicadas en entidades cercanas.

Lázaro David González, profesor de Información Teórico-Práctica para los Oficios, subrayó que el programa de estudio para esta especialidad se au-torregula a partir de las necesidades del municipio y llamó la atención sobre la evolución de sus alumnos.

"Por lo general son muchachos que acudieron al centro como última opción, y aunque se ve su desarrollo, este es más lento de lo que quisiéramos. Unos se adaptan más rápido que otros, pero vemos que la gran mayoría a medida que se identifican con la carrera y participan más de las tareas prácticas, acrecientan su motivación."

 

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