Una serie de audiencias en el Congreso estadounidense sobre Libia
mostraron este miércoles incógnitas sobre cómo poner fin al
conflicto y si los rebeldes derrotarán al líder libio, Muamar el
Gadafi.
Aunque el derrocamiento del dirigente árabe es la principal
prioridad en la agenda de la Casa Blanca y de la OTAN, el costo de
una campaña indefinida preocupa a los legisladores en momentos en
que Irak y Afganistán son la prioridad del Pentágono, reporta Prensa
Latina.
Para el presidente del Comité de Relaciones Exteriores del
Senado, el demócrata John Kerry, puede haber un estancamiento
prolongado de los enfrentamientos, lo que hará más difícil la
reconstrucción del país.
Mientras su colega Richard Lugar, el republicano más prominente
en el Comité, opina que los enfrentamientos muestran pocos
resultados que permitan predecir una derrota de las fuerzas de El
Gadafi con prontitud.
Durante las audiencias en este foro parlamentario, Lugar
arremetió contra el presidente Barack Obama, quien, a su juicio, no
acaba de definir sus planes para apoyar a los rebeldes, sobre cómo
poner fin al conflicto o sobre las responsabilidades estadounidenses
en la reconstrucción de Libia en una época post El Gadafi.
El político opositor deslizó uno de los argumentos esenciales
esgrimidos por la oposición contra Obama, cuando señaló que este
conflicto no tiene un fin claro y se apoya a insurrectos cuya
identidad no está plenamente establecida.
Lugar, senador de Indiana, presionó aún más contra la Casa Blanca
cuando señaló que no está clara la explicación sobre cuáles son los
intereses vitales que justifican una intervención contra el Gobierno
de Trípoli.
El presidente debería explicar, aseguró, cuál es el impacto de la
intervención militar en la deuda nacional estadounidense de 14
billones de dólares y sobre los soldados afectados por la
prolongación de las agresiones contra Irak y Afganistán.
Los debates en el Congreso continúan en momentos en que las
fuerzas de El Gadafi incrementan las acciones contra los rebeldes,
quienes se quejan de la incapacidad de la OTAN para apoyarlos.
Según el jefe militar de la rebelión, Abdel Fattah Younes, la
OTAN no nos está dando lo que queremos".
La aparente acritud del jefe insurrecto hacia la OTAN obedeció a
la reciente intercepción de dos embarcaciones rebeldes cargadas con
armas y supuesta ayuda humanitaria que navegaban de Benghazi a
Misratah, violando el embargo impuesto por la ONU.