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Gobierno chino atento a presiones inflacionarias

El nuevo aumento en la tasa de referencia de préstamos y depósitos a un año confirma la prioridad que las autoridades chinas conceden a la lucha por estabilizar los precios, su máxima prioridad para 2011.

Con el segundo incremento de 0.25 puntos en el año decretado por el Banco Popular de China (Central), vigente desde hoy, los mencionados tipos se sitúan en 6.31 y 3.25 por ciento, respectivamente.

Objetivo básico de este paso es contener el avance de los precios al consumidor, cuyo índice (IPC) en enero y febrero registró un alza interanual de 4.9 por ciento, superior a la meta anual de 4.0 por ciento.

En noviembre pasado, el principal barómetro de la inflación ascendió 5.1 por ciento, el mayor en 28 meses, y en diciembre fue de 4.6, mientras 2010 cerró con 0.3 por ciento por encima de lo fijado por el gobierno, de 3.0 por ciento.

Pero un dato más reciente explica la nueva medida ante las crecientes presiones alcistas. En los dos primeros meses de este año los precios de los alimentos escalaron 10.6 por ciento respecto a igual etapa anterior, en tanto los de las viviendas lo hicieron en 6.4.

A esa situación se añade el pronóstico de expertos locales de que el IPC de marzo posiblemente alcance una nueva marca.

Como en muchas otras economías, los crecientes precios de los productos básicos en el mercado internacional, incluido el petróleo, figuran entre las causas de este fenómeno que siempre preocupa a las autoridades por sus posibles efectos en la estabilidad social.

En el caso de China, cabe recordar que el país comenzó el año enfrascado en el combate de una sequía en varias regiones con importancia en la producción de cereales, aliviada con la entrega de amplios recursos, incluida la perforación de pozos.

La nueva acción de la mencionada institución se suma a otras como el incremento del coeficiente de reservas de los bancos comerciales, medida a la que recurrió en nueve ocasiones desde principio del año pasado a fin de reducir la excesiva liquidez que alimenta la inflación.

Otras disposiciones con igual fin incluyen estímulos a la producción agrícola y un reforzamiento de la lucha contra la especulación y el acaparamiento.

Los esfuerzos en este sentido abarcan además el sector de la vivienda y para lo cual se aplican políticas con vistas a controlar sus elevados precios, incluidos aumentos en las tasas de los préstamos y los pagos iniciales para su adquisición, así como una mayor oferta de inmuebles, reportó Prensa Latina.

 

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