Según la prensa local, TEPCO logró cortar el flujo tras inyectar
1 500 litros de silicato sódico, conocido como "vidrio soluble", y
otro agente químico a la corriente del agua radiactiva, reportó EFE.
La grieta en el reactor 2 provocó un vertido incontrolado al que
se unió la decisión de TEPCO de liberar más de 11 000 toneladas de
agua radiactiva procedente de depósitos de los reactores 5 y 6.
La Agencia de Seguridad Nuclear de Japón insistió en que la
operación no entrañaba riesgos para la salud. El Gobierno japonés
aseguró que era una medida de emergencia y que la compañía debía
vigilar el posible impacto medioambiental.
Por otra parte, las autoridades japonesas van a poner por primera
vez estrictos controles sanitarios y límites al consumo de productos
marinos —componentes imprescindibles de la dieta japonesa—, de las
zonas cercanas a la central nuclear de Fukushima, después de haber
detectado radiactividad en peces.