LAS
TUNAS.— Ceñido coro de hermandad cultural y humana devino aquí un
gran concierto protagonizado el último fin de semana por estudiantes
de Seigneurie (escuela para música, danza y deportes, en Québec,
Canadá) y alumnos de la Escuela Vocacional de Arte El Cucalambé, de
esta ciudad.
La función no solo unió voces, manos e instrumentos en el Teatro
Tunas, sino también antológicas piezas del acervo universal y
cubano, con una calidad que público y especialistas reverenciaron
más de una vez, por intermedio de prolongados aplausos.
Continúa materializándose, así, un proyecto de solidaridad entre
Cuba y Canadá, cuyo alcance —según afirma Gills Tetreault, director
de la Seigneurie— trasciende el terreno artístico o musical para
develar una feliz coincidencia de sentimientos, puntos de vista e
intereses, entre adolescentes y jóvenes que aún viviendo en
latitudes diferentes y con idiomas distintos evocan un porvenir
común, de paz y de cordialidad para todos los habitantes del
planeta.