Trovarroco de por sí

Plectro Habana 2011 afianza la Escuela Cubana del Laúd y el Tres

Pedro de la Hoz
pedro.hg@granma.cip.cu

Asociados en los últimos tiempos a la poderosa imagen de Silvio Rodríguez —sea ante un auditorio en Washington o entre la buena gente de Pogolotti y Atarés—, los integrantes del trío Trovarroco valen lo que pesan por sí mismos.

Foto: Yordanka AlmaguerLa guitarra acústica en manos de Rachid López, el tres en las del prodigioso Maykel Elizalde y la guitarra bajo por cuenta de César Bacaró irradian desde su base de creación en la ciudad de Santa Clara, una invención sonora sorprendente, en la que argumentos conceptuales claramente definidos sostienen un discurso virtuoso y enervante.

No le temen a la carretera. El primer sábado de cada mes emprenden viaje hacia la capital y plantan en la Casa Cultural del ALBA al caer la tarde, esta última vez para sumarse al programa del Festival Plectro Habana 2011.

Vienen acompañados —Maykel lleva en paralelo el septeto Añejo Son, resonancia de la tradición de Piñeiro y Matamoros— y convocan a otros, como el cuarteto Laúdes de La Habana, la joven Siania y hasta hacen espacio para compartir un momento de folclor argentino.

Entre Laúdes de La Habana y Trovarroco se establece un diálogo iluminador. El cuarteto avanza hacia la configuración de un sonido en el que el instrumento pulsado heredado de los juglares españoles rebasa el reconocido territorio de la música rural cubana se empina hacia los ámbitos del Sur, bajo las banderas de Chabuca Granda y Egberto Gismonti.

Quizá haya llegado el momento de afianzar esa búsqueda mediante una propuesta concertante mucho más integral, que rebase los tópicos a los que se han visto confinados, por justificadas razones laborales, esos cuatro instrumentistas de indudable calibre, que amenizan el Club Habana y el hotel Barceló.

La perspectiva de Trovarroco parte de la confluencia de las armonías renacentistas y barrocas con el son y la trova insular, sobre la base de un instrumento de orígenes humildes nacido en los montes orientales, el tres.

Al ingenio de Rachid se debe esta operación transcultural, para nada ecléctica, sino orgánicamente articulada. Bach convive con un montuno, John Dowland con los giros aguajirados de una canción. El changüí y el sucu suco se encuentran en el centro de la isla. Maykel y Rachid sobresalen en el ataque, las notas sobrevuelan, pero en determinado momento las síncopas y los silencios frenan con inteligencia la trama sonora. No es una competencia de habilidades; es el triunfo de la música.

La guagua se pone en marcha hacia Santa Clara. Sin embargo Plectro Habana 2011 continúa. Queda pendiente, después de varias jornadas en la acogedora Casa del ALBA Cultural, el concierto de clausura el sábado 9, a las 4:00 p.m. en la sala Villena, de la UNEAC, con Efraín Amador, Doris Oropesa, Arianna Amador y sus invitados.

Plectro Habana es otro de los sueños del maestro Efraín Amador. Luego de que en 1989 fundara la primera cátedra de lo que venía siendo una imperiosa necesidad, el despegue académico de la Escuela Cubana del Laúd y el Tres, se impuso mostrar los frutos de ese desarrollo que alcanza actualmente el nivel superior, en un evento que permitiera a la vez poner en contacto a las diversas especies instrumentales pulsadas con plectro (púa, uña) y estimulara la creación de los compositores cubanos.

Esta es la quinta edición. Modesta en recursos, pero pletórica en intensidad y proyección. Pues como Efraín sostiene como aspiración: "el tres y el laúd han alcanzado su verdadera universalización al estar, sus jóvenes intérpretes, técnica y teóricamente preparados para asumir en ellos, sin descuidar nuestra música cubana, los diferentes estilos, épocas y países, desde las obras a solo, de cámara o como solistas de la orquesta sinfónica a la altura de todos los demás instrumentos universales".

 

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