Cuba criticó este miércoles el incumplimiento de los compromisos
para la reconstrucción de Haití y reiteró su disposición a trabajar
con todo país u organización por el desarrollo del sistema de salud
de la nación haitiana.
Apuntó que los montos de asistencia financiera y material
comprometidos no se han desembolsado, como tampoco se ha respetado
la voluntad del gobierno haitiano, ni se ha prestado atención a sus
prioridades, reporta Prensa Latina.
La reconstrucción de Haití, con la cual todos nos comprometimos,
es una tarea pendiente, afirmó el canciller de Cuba, Bruno
Rodríguez, al hablar en una sesión especial del Consejo de Seguridad
dedicada a ese tema.
El ministro recordó que hace un año más de 150 gobiernos y otros
actores internacionales prometieron nueve mil millones de dólares
con ese objetivo, de los cuales cinco mil se desembolsarían en los
primeros dos años.
Pero, apuntó, lo ocurrido desde entonces no ha sido consistente
con el espíritu que primó en aquella conferencia y muchos de los
autoproclamados principales donantes continúan dedicando
exorbitantes recursos a la guerra y la intervención militar.
No se ha respetado la voluntad del gobierno haitiano, ni se ha
prestado atención a sus prioridades, subrayó.
Dijo que tras el terremoto, Haití parecía ser despedazada por los
gobiernos de los países más poderosos que distribuían sus ayudas, de
manera arbitraria y arrogante, mediante sus voraces compañías y
algunas de sus más ricas Organizaciones No Gubernamentales.
El ministro cubano advirtió que todavía hoy prevalece la
canalización de fondos y recursos fuera de los programas y el
control del gobierno haitiano, lo cual conduce al despilfarro, la
corrupción y la satisfacción de intereses marginales o selectivos.
Al referirse a la ayuda de Cuba a los haitianos, Rodríguez
Parrilla explicó que ha estado concentrada en el área que más
impacto puede lograr: la salud pública, elemento clave de la
sostenibilidad y la estabilidad social de Haití.
En ese sentido, destacó la estrecha coordinación con la Alianza
Bolivariana para los Pueblos de Nuestra América (ALBA) y la labor
realizada bajo las indicaciones y prioridades del gobierno haitiano.
Hemos trabajado sin descanso en la puesta en marcha de un
programa de reconstrucción del sistema nacional de salud, cuya
esencia radica en satisfacer las necesidades sanitarias del 75 por
ciento de la población más necesitada, con un mínimo de gastos,
precisó.
El canciller cubano resaltó la importancia de los recursos
aportados por el presidente de Venezuela, Hugo Chávez, y de la labor
conjunta desarrollada con Brasil a través de un Acuerdo Tripartito
con Haití.
Sobre el respaldo de otros países para la ejecución del programa
de salud, señaló a Namibia, Noruega, Sudáfrica, Australia y España,
los cuales han aportado, junto a grupos de donantes individuales,
algo más de tres millones 500 mil dólares.
Estamos dispuestos a trabajar con todo país u organización que,
de manera estrictamente humanitaria, con respeto y en plena
coordinación con el gobierno haitiano, tenga la voluntad de
participar en la reconstrucción y desarrollo de su sistema de salud,
insistió.
Lo que requiere Haití es una ayuda sustancial y desinteresada,
estrechamente coordinada con el gobierno, que contribuya a su
desarrollo y a superar las inmensas dificultades y disparidades
socioeconómicas que afectan al país e impiden la estabilidad y el
progreso de su pueblo , añadió.
El ministro cubano aseguró que Haití no precisa de una fuerza de
ocupación y no es, ni puede convertirse en un protectorado de
Naciones Unidas, cuyo papel es apoyar al gobierno y al pueblo
haitianos en consolidar su soberanía y autodeterminación.
Alertó que la Misión de la ONU en Haití (Minustah) no tiene
prerrogativas políticas para inmiscuirse en asuntos internos que
solo competen a los haitianos, ni debe hacerlo.
No puede aceptarse que (ese contingente) sea partícipe de las
opciones electorales o que presione a las autoridades soberanas en
un sentido u otro. Tampoco tiene ninguna autoridad para hablar a
nombre de Haití, acotó.
Y subrayó que el problema humanitario en ese país no es un tema
que competa al Consejo de Seguridad, sino a la Asamblea General, de
quien usurpa frecuentemente, como ahora, sus facultades.
Dijo que la situación haitiana no amenaza la paz y la seguridad
internacionales ni se resuelve con fuerzas militares concebidas para
operaciones de mantenimiento de la paz y recordó las consecuencias
de las omisiones, excesos, dobles raseros y procedimientos
antidemocráticos que padece este Consejo.
Las dificultades de Haití son provocadas por siglos de saqueo
colonial y neocolonial, el subdesarrollo, la imposición de una de
las dictaduras más largas y sangrientas que vivió nuestra región y
por la intervención extranjera, sentenció.
Haití necesita recursos para la reconstrucción y recursos para el
desarrollo. Requiere compromiso humanitario y no injerencia ni
manipulación política. Hace falta un mínimo de generosidad en vez de
tanto egoísmo, concluyó el canciller cubano.