Faltan seis meses para los Juegos multideportivos de octubre
próximo, pero el judo cubano ya ha triunfado en Guadalajara, en un
ensayo final que abre las puertas al optimismo. En el Campeonato
Panamericano volvió a conquistar allí 13 medallas (8-2-3) y aún
restauró su hegemonía en el continente. Por si alguien tenía duda.
El
equipo masculino también clasificó a todos sus judocas.
Bastó, de hecho, que el equipo femenino recuperase su tono para
superar de nuevo a Brasil (4-5-5), luego de que ambas escuadras
terminaran igualadas (3-2-1) varias semanas atrás en la Copa de
Guayaquil.
Así, a las medallas de oro logradas el primer día por Yaritza
Abel (63 kg), Onix Cortés (70) e Idalis Ortiz (+78), se sumaron el
sábado las de Yanet Bermoy (52) y Yurisleidis Lupetey (57) —al fin
recuperada de su plaga de lesiones—, quienes doblegaron, por ippon y
wazari, a la haitiana Linouse Desravine y a la estadounidense Marti
Malloy en sus respectivas finales. Mientras, en plata quedaba
Dayaris Mestre (48), al caer cerradamente en Regla de Oro (tiempo
extra) frente a la argentina Paula Pareto, bronce olímpico en
Beijing’08, como le ocurriera un día antes en semis a la bronceada
Yalennis Castillo (78) contra la estadounidense monarca del orbe
Kayla Harrison, según informó el profesor Ronaldo Veitía desde la
urbe mexicana.
No menos relevante resultó la actuación del elenco masculino
entrenado por Justo Noda al certificar la clasificación panamericana
de todos sus hombres, pues Ángelo Gómez (66) se agenció con un
tercer escaño la medalla que necesitaba. En tanto, Ronald Girones
(73) y Antonio Betancourt (60) también alcanzaron plata y bronce en
cada caso, para secundar a los campeones Asley González (90),
Oreidis Despaigne (100) y Oscar Braison (+100).
De ahí el excelente resultado que restituyó al judo cubano en la
vanguardia de América, en un certamen con 189 atletas (87 mujeres y
102 varones) de 20 países, por lo que rumbo a los venideros Juegos
continentales Guadalajara ya está enterada. En serio y con todo,
aquí vamos.