Especialistas del Centro Nacional de Investigaciones Científicas
(CNIC), ejecutan varios proyectos dirigidos a prevenir el deterioro
provocado por la corrosión atmosférica en edificaciones antiguas y
otras obras ubicadas en diferentes lugares del país, donde ese
proceso resulta altamente agresivo.
Según explicó a Granma el máster en Ciencias, ingeniero
Abel Castañeda, jefe del departamento de Corrosión de la Dirección
de Medio Ambiente del CNIC, uno de los trabajos terminados permitió
determinar cuáles son las concentraciones de iones cloruro que
comienzan a dañar las estructuras de las construcciones existentes
en zonas de extrema intensidad corrosiva, como sucede en el Malecón
habanero.
A partir de esos resultados podrán diseñarse combinaciones de
mezclas para elaborar un hormigón armado más resistente a la
penetración de tales compuestos, cuyo alto contenido obedece a la
cercanía del medio marino, enfatizó.
También analizan la influencia del ambiente sobre el daño
observado en la piedra del Convento de San Francisco de Asís y de su
Basílica Menor, con el fin de buscar soluciones adecuadas que
propicien una mayor calidad en la conservación futura de tan célebre
inmueble.
Castañeda informó, además, que los investigadores de la entidad
estudian la agresividad corrosiva en la zona de desarrollo eólico de
Gibara, en Holguín. Ello garantizará la mejor selección de los
materiales y recubrimientos a emplear, incrementando el tiempo de
vida útil de la tecnología y la infraestructura utilizada en el
montaje de los aerogeneradores.