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El emir de Kuwait, jeque Sabah Al Ahmad Al Sabah, aceptó hoy la
renuncia del gobierno, provocada para evitar una interpelación
parlamentaria a tres ministros sobre la postura de este país ante
las revueltas de Bahrein.
La agencia oficial de noticias KUNA señaló que la dimisión el
jueves del gabinete se debió a recientes acontecimientos locales y a
las negativas secuelas en la estabilidad, seguridad y unidad del
país, aunque declinó abundar en detalles.
Diputados de la oposición relacionaron la renuncia con un intento
de tres ministros del gobierno, miembros de la familia real Al Sabah,
de evitar la interpelación sobre porqué Kuwait no contribuyó con
tropas a sofocar las protestas chiitas en Bahrein.
Alrededor de mil soldados de Arabia Saudita y 500 policías de los
Emiratos Árabes Unidos fueron emplazados en la pequeña isla a
mediados de marzo a petición del rey bahrainí Hamad Bin Isa Al
Khalifa y por decisión del Consejo de Cooperación del Golfo (CCG)
Pérsico.
Fuentes regionales aseguraron que Kuwait había contribuido al
patrullaje de las costas de Bahrein con varios barcos militares,
pero declinó enviar hombres.
Los ministros presentaron su renuncia al primer ministro, quien a
su vez la remitió al emir, explicó una fuente parlamentaria,
mientras el periódico Al Watan, propiedad de un integrante de la
parentela del emir, opinó que la interpelación podría provocar
sectarismo.
El diputado opositor chiita Saleh Ashour pretendió preguntar a
representantes del Ejecutivo sobre la posición respecto a las
protestas en Manama, luego de asegurar que había sido insultado
durante un debate televisivo en Bahrein por su apoyo a los
manifestantes contra el rey.
Kuwait también se unió a las acusaciones de Bahrein a Irán por su
supuesta interferencia en asuntos de los gobiernos musulmanes
sunnitas en países árabes del Golfo, a favor de las comunidades
chiitas, confesión del Islam predominante en la nación persa.
Dentro de las viejas disputas entre árabes y persas en el Golfo,
este emirato anunció ayer la expulsión de un grupo de diplomáticos
iraníes por presuntos vínculos con una red de espías que data de la
invasión estadounidense de Iraq, en 2003, complot negado por
Teherán.
Por otro lado, se espera que el emir Al Sabah encargue nuevamente
la formación de otro Ejecutivo al primer ministro, jeque Nasser Al
Mohammad Al Sabah, quien en enero salió ileso de una sesión de
preguntas en la asamblea legislativa de 50 diputados.