LAS TUNAS.— Sin ansias de generar demasiadas expectativas, los
tuneros han iniciado otra vez la cosecha del garbanzo.
Unas 500 hectáreas fueron plantadas de ese grano que, si bien no
satisface la creciente demanda, sí ayuda a aliviar necesidades
internas frente al alza de los precios de los alimentos en los
mercados del orbe.
Buena aceptación tuvieron el pasado año aquí más de 180 toneladas
de ese producto, vendidas fundamentalmente en placitas y mercados
agropecuarios estatales, en tanto otra parte se destinó a semilla
para asegurar la nueva siembra.
Según explica Jorge Conde Álvarez, especialista de granos en la
subdelegación de cultivos varios de la agricultura tunera, estas 500
hectáreas superan la superficie plantada anteriormente, 432
hectáreas, a la vez que se extienden las labores a siete de los ocho
municipios de la provincia, al sumarse Manatí, Colombia y Amancio
Rodríguez.
Siguen creándose, así, bases para arraigar más esa variedad, que
se cosecha desde tiempos pasados en las actuales zonas de Jesús
Menéndez y Puerto Padre, con mayor auge en los últimos años.
No tan sensible como el frijol, frente a la sequía y al embate de
las plagas, el garbanzo halla adeptos, sobre todo en el sector
campesino, donde emerge como buena opción para quienes carecen del
agua y de las condiciones de riego que sí requieren otros granos.
Aun así, y en medio de las adversidades económicas de hoy, la
agricultura pudo ofrecer algún respaldo con pesticidas, fungicidas,
fertilizantes y combustible, sobre la base del contrato previamente
fijado con productores del territorio.