Así juzgó la importancia del Museo Napoleónico de La Habana el
Historiador de la Ciudad, Eusebio Leal, durante la ceremonia de
reinauguración de la institución cultural que aconteció ayer en la
tarde.
Al acto asistieron el vicepresidente del Consejo de Ministros,
José Ramón Fernández; los ministros Abel Prieto, de Cultura, y
Miguel Díaz-Canel, de Educación Superior; la Princesa Napoleón, Alix
de Foresta, viuda del Príncipe Napoleón y jefe de la familia
imperial de Francia, que catalogó al museo como una "obra
excepcional"; Jean Mendelson, embajador de Francia en Cuba; así como
miembros del cuerpo diplomático, restauradores e investigadores.
Leal, quien también agradeció a los especialistas de la Dirección
de Patrimonio Cultural de la Oficina que él dirige, explicó los
orígenes de la muestra museográfica —cuya colección mayor perteneció
al magnate azucarero Julio Lobo— y resaltó la donación, en esta
ocasión, de las piezas de porcelana del patrimonio personal de la
familia imperial, y la presencia del reloj de oro de Napoleón,
objeto que se exhibe por primera vez, donado al museo por el General
de Ejército Raúl Castro en homenaje a la memoria de su esposa Vilma
Espín.
Por su parte, Mendelson felicitó a la Oficina del Historiador por
su trabajo en la salvaguarda del patrimonio y destacó que la del
museo es "sin duda la más bella colección patrimonial no europea".