El ministro de Minería de Zimbabwe, Obert Mpofu, ratificó hoy
aquí que el Proceso de kimberley, organismo supervisor del comercio
de diamantes, autorizó a este país del sur africano a exportar sus
piedras preciosas.
La industria del principal yacimiento minero de Marange, en el
este del país, desde hace varios meses estaba impedida de exportar
sus producciones de esas gemas debido a sanciones externas, bajo el
pretexto de que en esa zona se violaban los derechos humanos.
Tales acusaciones, encabezadas por el gobierno de Estados Unidos
y otros integrantes del sistema de certificación diamantífero,
fueron negadas reiteradamente por el gobierno del presidente Robert
Mugabe.
Mpofu señaló que la oposición a las ventas del mineral procedente
de este país africano responde a un componente político, y consideró
que Zimbabwe cumplió siempre con los requisitos de certificación de
los diamantes.
Zimbabwe, conocido como Casa de Piedra y con una población de más
de 12 millones de habitantes, es considerado uno de los territorios
con mayores reservas de diamantes y platino en el mundo.
A inicios de este mes el Jefe de Estado, Mugabe, señaló que los
nuevos filones de gemas recién descubiertos en el distrito de
Marange contribuyen a mitigar, con sus ingresos, las sanciones
económicas impuestas por Occidente contra este país africano.
La Unión Europea y aliados como el Reino Unido aplicaron desde
2002 medidas económicas y financieras contra Zimbabwe, luego de que
el Ejecutivo confiscó miles de hectáreas de tierra en poder de unos
pocos colonos blancos y las distribuyó entre unas 300 mil familias
negras.
Según informó Prensa Latina, el gobierno zimbabuense defiende que
el Estado debe tener en sus manos las acciones mayoritarias de todas
las sociedades mineras en este Estado africano.