Actualizado 12:05 p.m. hora local

Detectan en Japón altos niveles de yodo-131
en agua marinaz

TOKIO. — La crisis nuclear de Japón revela este miércoles como nuevo episodio la presencia de altas concentraciones de yodo-131 en agua de mar próxima a la central 1 de Fukushima.

Según informaron fuentes oficiales, esa sustancia se encontró en una muestra tomada en la tarde de ayer cerca de la planta, seriamente dañada por el terremoto de 9.0 grados en la escala de Richter y el subsiguiente tsunami del pasado día 11.

La concentración de tres mil 355 veces el máximo legalmente autorizado califica como la más alta hasta el momento.

Esa situación hace pensar en la posibilidad de un escape continuo de radiación hace el océano Pacífico desde los núcleos de los reactores, donde las barras de combustible se fusionaron parcialmente.

Las labores para combatir el sobrecalentamiento de las instalaciones incluyeron el vertido de abundante agua de mar.

Un vocero de la Agencia de Seguridad Industrial y Nuclear, Hidehiko Nishiyama, dijo que se desconoce la causa exacta de tan alta concentración.

Añadió que los datos tomados por la empresa Tokyo Electric Power Co, operadora de la central, indican que la radiación asociada a esta crisis de alguna manera llegó al mar.

El funcionario explicó que el agua contaminada no representa un riesgo inmediato para la salud humana al estar prohibida la pesca en la zona en correspondencia con las medidas de evacuación en un radio de 20 kilómetros.

Precisó que las sustancias que emiten radiación se habrán diluido de manera significativa cuando sean consumidas por las especies marinas.

Mientras, el secretario jefe del Gabinete, Yukio Edano, reconoció dijo que tomará mucho tiempo lograr reducir de manera estable la temperatura de las barras de combustible en los núcleos de los reactores.

De acuerdo con esa fuente, una de la opciones que el gobierno y expertos estudian para aliviar la crisis en Fukushima-1 es trasladar el agua contaminada hacia un buque cisterna.

También se analiza la posibilidad de cubrir los edificios de las unidades dañadas por explosiones de hidrógeno con láminas especiales para disminuir la propagación de las sustancias provenientes de ese complejo.

Los mencionados desastres naturales paralizaron los sistemas eléctricos y de enfriamiento de la central.

Esta tragedia se agravó con los referidos escapes de radiactividad hasta convertirse en la peor crisis nuclear en la historia de Japón, analizada hoy en una conversación telefónica entre el presidente de Estados Unidos, Barack Obama, y el primer ministro japonés, Naoto kan.

Según la cancillería, ese último expresó a su interlocutor que este país continuará trabajando con la otra parte para resolver lo ocurrido en Fukushima-1, en tanto Obama dijo estar listo para brindar más ayuda. (PL)

 

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