TOKIO. — La crisis nuclear de Japón revela este miércoles como
nuevo episodio la presencia de altas concentraciones de yodo-131 en
agua de mar próxima a la central 1 de Fukushima.
Según informaron fuentes oficiales, esa sustancia se encontró en
una muestra tomada en la tarde de ayer cerca de la planta,
seriamente dañada por el terremoto de 9.0 grados en la escala de
Richter y el subsiguiente tsunami del pasado día 11.
La concentración de tres mil 355 veces el máximo legalmente
autorizado califica como la más alta hasta el momento.
Esa situación hace pensar en la posibilidad de un escape continuo
de radiación hace el océano Pacífico desde los núcleos de los
reactores, donde las barras de combustible se fusionaron
parcialmente.
Las labores para combatir el sobrecalentamiento de las
instalaciones incluyeron el vertido de abundante agua de mar.
Un vocero de la Agencia de Seguridad Industrial y Nuclear,
Hidehiko Nishiyama, dijo que se desconoce la causa exacta de tan
alta concentración.
Añadió que los datos tomados por la empresa Tokyo Electric Power
Co, operadora de la central, indican que la radiación asociada a
esta crisis de alguna manera llegó al mar.
El funcionario explicó que el agua contaminada no representa un
riesgo inmediato para la salud humana al estar prohibida la pesca en
la zona en correspondencia con las medidas de evacuación en un radio
de 20 kilómetros.
Precisó que las sustancias que emiten radiación se habrán diluido
de manera significativa cuando sean consumidas por las especies
marinas.
Mientras, el secretario jefe del Gabinete, Yukio Edano, reconoció
dijo que tomará mucho tiempo lograr reducir de manera estable la
temperatura de las barras de combustible en los núcleos de los
reactores.
De acuerdo con esa fuente, una de la opciones que el gobierno y
expertos estudian para aliviar la crisis en Fukushima-1 es trasladar
el agua contaminada hacia un buque cisterna.
También se analiza la posibilidad de cubrir los edificios de las
unidades dañadas por explosiones de hidrógeno con láminas especiales
para disminuir la propagación de las sustancias provenientes de ese
complejo.
Los mencionados desastres naturales paralizaron los sistemas
eléctricos y de enfriamiento de la central.
Esta tragedia se agravó con los referidos escapes de
radiactividad hasta convertirse en la peor crisis nuclear en la
historia de Japón, analizada hoy en una conversación telefónica
entre el presidente de Estados Unidos, Barack Obama, y el primer
ministro japonés, Naoto kan.
Según la cancillería, ese último expresó a su interlocutor que
este país continuará trabajando con la otra parte para resolver lo
ocurrido en Fukushima-1, en tanto Obama dijo estar listo para
brindar más ayuda.