TOKIO. — Yukio Edano, vocero del gobierno japonés, dijo que el
Ejecutivo se pronuncia por el cierre definitivo de la planta nuclear
de Fukushima, seriamente dañada por el sismo del pasado 11 de marzo.
De igual forma, el ministro de Economía, Banri Kaeida comunicó a
las nueve compañías generadoras de electricidad de carácter nuclear,
que deben controlar y asegurar todas las operaciones para evitar
situaciones similares.
Mientras, en la instalación se estudiaban nuevas variantes para
detener las fugas de radiación y evacuar toneladas de agua
contaminada y se anunciaba la colaboración de expertos franceses y
estadounidenses.
La central de Fukushima, es una de las 55 plantas de generación
nuclear instaladas en Japón, la mayoría de las cuales están situadas
cerca de las costas, muy vulnerables a movimientos sísmicos y los
efectos de tsunamis.
Esa instalación, construida hace 40 años, podía resistir
movimientos sísmicos de hasta siete grados en la escala Richter,
algo cuestionado en advertencias anteriores por la Agencia
Internacional de Energía Atómica (AIEA).
La Agencia de Seguridad Nuclear de Japón declaró que "estamos
enfrentando una situación sin precedentes y por lo tanto debemos
reflexionar sobre estrategias diferentes".
Mientras, organizaciones como Greenpeace abogaron por ampliar la
zona de evacuación en Fukushima más allá de los 20 kilómetros ante
el peligro que representan las filtraciones de agua contaminada con
yodo radiactivo y plutonio.