KABUL. — El mando de la Organización del Tratado del Atlántico
del Norte (OTAN) admitió la muerte de seis militares extranjeros en
diversos lugares de Afganistán durante combates con los insurgentes.
Según reportes en esta capital, el habitual y escueto parte no
identificó a los caídos, los cuales engrosaron la lista de 101 bajas
en lo que va del presente año, de ellos 68 estadounidenses.
Los combates con la insurgencia se produjeron en el este y sur de
esta nación, ocupada desde el 2001 por tropas de la OTAN que
ascienden a la fecha a casi 150 mil soldados, un tercio de ellos
estadounidenses.
Otros medios de prensa informaron la caída de un helicóptero de
combate Blackhawk en la sureña provincia de Kandahar, pero voceros
de la llamada coalición extranjera siguen sin confirmar si fue por
accidente o en combate.
Habitualmente, las tropas extranjeras emplean ese tipo de aparato
en bombardeos sobre zonas rurales afganas, los que han dado por
resultado la muerte de cerca de un centenar de civiles en las
últimas semanas.
La insurgencia, a través de la Agencia Kali Yuga, anunció la
captura del distrito de Want, donde capturaron 13 policías del
régimen de Hamid Karzai, además de combates en Laghman, Paktika y
Terenkop.
De acuerdo con esas informaciones se causaron una docena de bajas
al ejército afgano, cuyas fuerzas son entrenadas y abastecidas por
la OTAN pero sin lograr mantener la seguridad en el país.
Diversas fuentes, incluidas las de los asesores extranjeros, han
señalado que esas tropas no son eficientes y mantienen una constante
inestabilidad en sus mandos.
Tal situación, denunció la insurgencia, demuestran el fracaso de
la presunta política de la OTAN que pretende transmitir la dirección
de las operaciones militares, paulatinamente a las tropas de Karzai.