El Ejecutivo japonés prometió "transparencia" en la gestión de
una crisis nuclear que mantiene en vilo al mundo y pidió "sangre
fría" a los países extranjeros para que eviten un excesivo
alarmismo.
Los esfuerzos de hoy se centraron en tratar de drenar el agua
radiactiva que inunda la zona de turbinas cerca de los reactores 1,
2 y 3, el último de los cuales preocupa especialmente por contener
un combustible que mezcla uranio y plutonio, altamente tóxico.
El portavoz japonés, Yukio Edano, muy crítico con la gestión de
la Tokyo Electric Power (TEPCO), pidió vigilar la salida de plutonio
al exterior de la planta y consideró probable que el material
detectado provenga de barras de combustible fusionadas parcialmente.
Los operarios de TEPCO, además de hallar el plutonio, confirmaron
el riesgo de que agua radiactiva salga al exterior por un conducto
que rodea el reactor 2, otro de los que últimamente dan más
quebraderos de cabeza a los técnicos.
Sin embargo, la Agencia de Seguridad Nuclear de Japón aseguró que
no hay confirmación de que el agua radiactiva haya llegado al mar y
afirmó que los niveles del líquido en los conductos que conectan los
reactores 1, 2 y 3 se mantienen estables.
Por otro lado, un nuevo sismo de magnitud 6,4 en la escala de
Ritcher sacudió el noreste de Japón, con epicentro en la costa de la
provincia de Fukushima, a 250 kilómetros de Tokio, donde se
encuentra la inestable planta nuclear.
TEPCO dijo que el sismo no generó afectaciones a la planta. Sin
embargo, la agencia de noticias Kyodo indicó que el terremoto puede
incrementar el riesgo de un mayor desastre nuclear en la provincia
norteña.
El número de fallecidos en Japón aumentó este martes a 11 168,
mientras 17 258 personas se encuentran aún desaparecidas; y más de
200 000 siguen refugiadas en los centros de evacuación a raíz del
desastre, según el último cómputo de la policía japonesa.