Cinco
días después de perder 0-1 contra El Salvador, a la selección cubana
de fútbol le tocó digerir otro revés en su cuartel general. Vino
Panamá a hurgarle en la herida y en el Pedro Marrero le endosó un
2-0 que revela un problema sustancial: al equipo del técnico Raúl
González Triana le sobran las porterías en el campo.
Si ante la del rival lo desquicia un ataque sin filo, en la
propia la "virtud" que más se practica es la generosidad, como
demostró ayer el experimentado cancerbero Odelín Molina al facilitar
con una salida a destiempo que el ariete Luis Rentería firmara el
1-0 a placer.
Corría entonces el minuto 38 y quedaba un mundo por jugar, pero a
otro error de bulto se sumaba un gol fatal, porque la sequía de
nuestros delanteros se presenta contumaz. Cuando no se luce el
guardameta contrario, sus remates se estrellan contra el palo o
simplemente adquieren los matices del jonrón.
Por no mencionar además que este martes a la bujía del mediocampo
Alaín Cervantes se le cruzaron los cables y al minuto 45 mereció la
expulsión. O que Panamá, a diferencia de aquel amistoso disputado en
octubre, también fue el mejor Panamá. Así lo plasmó al minuto 82 en
la jugada del segundo tanto, en la que tras varios toques
relampagueantes Alberto Quintero anidó el balón en toda la escuadra.
Un golazo.
Y como las derrotas nunca llegan solas, lamentablemente la
escuadra nacional sub-20 sucumbió 0-3 ante su similar de México en
el estadio Cementos Progreso, de Guatemala, por lo que hoy
enfrentará un partido clave frente a Trinidad y Tobago, en el grupo
D del Premundial de la categoría.