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Muere Liudmila Gurchenko, una leyenda soviética

MOSCÚ, 30 marzo.— La fuerza, el toque de Stanislavski y la sencillez de la mujer soviética se concentraron en Liudmila Gurchenko para convertirla en una leyenda del cine y el teatro que hoy dice adiós tras 76 años de intensa vida.

Gurchenko nunca dejó de ser auténtica, desde su papel aún de estudiante que la lanzó a la fama en 1956 en la comedia Noche de Carnaval, y 15 años más tarde, cuando después de una prolongada pausa, regresó a la gran pantalla para consagrarse en 20 días sin guerra.

La actriz se quejó hace poco porque sentía nostalgia por los papeles vivos interpretados por ella en otros tiempos, aunque ya había dedicado parte de su vida artística a las tablas y a escribir sobre su profesión para nuevas generaciones de artistas de este país, dijo PL.

El presidente ruso, Dmitri Medvedev, y el primer ministro Vladimir Putin expresaron sus condolencias por la desaparición física de la versátil artista, quien a sus 76 años no dejaba de asombrar por su belleza y fuerza de carácter.

La celebración del 75 cumpleaños de Gurchenko en 2010 fue acontecimiento nacional, pero de ninguna forma por la pompa, sino por la oportunidad que tuvieron sus colegas, directores y su público de destacar una vez más la grandeza de una actriz de alto quilate.

El año pasado, Gurchenko debutó como directora de cine en Simples crepúsculos, mientras se conoció por muchas veces como la diseñadora de sus vestidos y por grabar álbumes con sus canciones.

Como un producto soviético genuino, la calidad del trabajo de Gurchenko fue reconocido dentro y fuera del país, mientras que filmes convertidos en clásico como Estación para dos formaron parte del arsenal de más de un centenar de roles de cine y teatro de la actriz.

En su momento, el actor, director de cine y presidente del Festival Internacional de Cine de Moscú, Nikita Mijailkov, consideró que Gurchenko sería eternamente una mujer de 28 años, mientras que muchos de sus colegas estaban confiados de que siempre estaría ahí.

Hace poco, un lamentable accidente le produjo una fractura en la cadera y, luego de una complicada operación, apenas salía de su casa en Triojprudni Pereulok, en esta capital, afirman sus vecinos.

Pero la leyenda del cine soviético, cuya carácter explosivo en la escena envolvió a todos en filmes como Mi Mariachka, Sibiriada, Amor y palomas o Cinco noches, ya no esta más y un infarto cerró abruptamente un página del espeso libro de la cinematografía soviética y rusa.

 

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