El encuentro, inaugurado por el cantautor Silvio Rodríguez,
unificó con imaginación y coherencia un amplio cúmulo de sonoridades
y estilos; articuló distintas manifestaciones artísticas como danzas
de fuego y performances del grupo Gigantería, que contribuyeron a
dinamizar el diseño de los espectáculos, así como acciones
medioambientales que respondieron al interés de sus promotores por
crear conciencia ecológica.
Una especie de "festival verde" en la que la novedad la pusieron
las cuatro bandas suecas programadas en el cartel: Looptroop Rockers,
Familjen, Timbuktu and Damn, y The Baboon Show. Una selección
europea que actuó como si jugara de local y permitió ver a grandes
rasgos lo que acontece en la escena sueca. Y, en verdad, si sacamos
conclusiones a partir de sus shows, se trata realmente de una escena
creativa, variada y de envergadura. Dos de las escuderías europeas
que vencieron por goleada en la cancha cubana fueron Timbuktu and
Damn y The Baboon Show. Esta última, dueña de una sonoridad que bebe
de las esencias de fundadores del punk como Los Ramones y Sex
Pistols, ofreció un concierto a base de excitantes ritmos, derroche
de energía escénica, guitarras contundentes y un espíritu crítico
que hizo patente que el punk todavía tiene mucho que decir.
Timbuktu and Damn, por su parte, confirmó en vivo que su mezcla
estilística parece hecha a la medida de las inquietudes de los
espectadores que ven en la música un camino de libertad creativa que
hace estallar en mil pedazos cualquier camisa de fuerza. Y los
cientos de jóvenes que se colocaron bajo las luces del escenario
hicieron ver que en Cuba también hay quienes bailan como posesos con
una música concebida a partir de la hibridación de estilos de
diverso signo. Por cierto, si de bailar desenfrenadamente se trata,
no se puede pasar por alto la labor de esos incansables trabajadores
del espectáculo que son los Djs de la escena insular. Especialmente
la de artífices sonoros como DJ Joy de Cuba, que se hizo acompañar
por su colega de armas, Kike Wolf y por artistas visuales como Vj
Delta.
Quienes asistieron a los Jardines de La Tropical tampoco
perdieron un segundo de los conciertos de los músicos del patio.
Tras aterrizar en La Habana en la madrugada del propio viernes,
Silvio no dudó en subir al escenario esa misma noche para
interpretar una selección de sus canciones de batalla como Sueño
con serpientes. Más tarde, Zeus, como dios manda, brindó un set
de precisión milimétrica y con una contundente sonoridad que pegó
duro en el público, como un gancho directo al estómago.
Hipnosis, liderada por la vocalista y bajista Fanny Tachín, no
fue menos. La cantante, otrora especialista en artes marciales, se
ha lanzado a reeditar en la arena del rock lo que hizo antes en la
del karate, un deporte en el que alcanzó, entre otros lauros, el
título en los juegos Panamericos de la Habana 91 y en los
Centroamericanos de Maracaibo 98. ¡Y vaya si lo ha logrado!
En la otra carpa Carlos Varela y X Alfonso colocaron otro
ladrillo a su leyenda –mediante dos presentaciones que tuvieron el
brillo de sus conciertos más sonados— para alentar un proyecto que
debería repetirse cada año; convocar igualmente a artistas de otros
géneros como el rap, y quizás, por qué no, realizarse también en
otros espacios más céntricos. Todo ello a fin de que el público
pueda escuchar lo que tienen que decir las propuestas de los
artistas foráneos y los de la escena cubana contemporánea. Que no es
poco.