Aún
cuando su obra fue vasta y se movió en varias direcciones, hubo una
obra que marcó para siempre a Eladio Rivadulla; el cartel que
circuló en los primeros días de 1959 con la imagen del Comandante en
Jefe Fidel Castro y los atributos del Movimiento 26 de Julio.
Maestro en las artes de la comunicación visual, reconocido con el
Premio Nacional de Diseño otorgado por la ONDI en el 2009, Rivadulla
falleció el último lunes en La Habana, ciudad donde naciò 87 años
atrás.
Sobre aquella emblemática obra suya contó: "La hice en las
primeras horas del nuevo año de 1959, cuando me llegó la
confirmación de la huida del tirano y la movilización de las
Milicias del 26 de Julio en la capital hacia las estaciones de
policía y el Castillo del Príncipe. Fue tanta la emoción que en el
tallercito donde trabajaba la serigrafía puse manos a la obra. Entre
las imágenes que tenía escondidas de Fidel Castro, escogí una de las
publicadas en la entrevista que le realizò en la Sierra el
periodista Herbert L. Mathews. Lo dibujé y calé en formato 92 x 67
cm. Imprimí una primera serie de cien copias. Después tuve que
reproducirla, ante la utilización propagandística del cartel".
En esos tiempos, la experiencia que Rivadulla poseía en la
gráfica publicitaria se puso al servicio de la Revolución. Diseñó
los bonos del Instituto Nacional de Ahorro y Vivienda, a solicitud
de Pastorita Núñez; la pegatina que rezaba Fidel: esta es tu casa,
y los carteles que anunciaban la conversión de los cuarteles en
escuelas.
A lo largo de las cuatro décadas subsiguientes, el maestro creó
decenas de carteles para el cine y la promoción de otras expresiones
culturales; trabajó intensamente en el diseño de libros; y dedicó
gran parte de su tiempo a la enseñanza.
Todo ello a partir del ejercicio ejemplar de la modestia. En el
medio artístico cubano, Rivadulla se dio a querer.