Cuba en el mundo

Desde Haití

En Croix des Bouquets cercan rebrote de cólera

JUAN DIEGO NUSA PEÑALVER, enviado especial

En la humilde morada del haitiano Abdel Yalú, en el poblado semi rural de La Feone, todos estaban preocupados porque en su casa entró el cólera, sin saber cómo, y por poco se cobra la vida de su esposa Loloni Dieu, quien llegó en estado de deshidratación severa al centro de tratamiento de la letal epidemia atendido por médicos cubanos, en las afueras del centro urbano de la comuna de Croix des Bouquets, de 77 000 habitantes.

Foto: JUAN DIEGO NUSA PEÑALVEREl arroyuelo contaminado en el poblado La Feote es revisado por los grupos de pesquisa de la Brigada Médica Cubana, que ofrece a los pobladores recomendaciones precisas para cortar la cadena de transmisión del cólera.

Por escaso margen pudo preservarse la vida de Loloni, sometida a urgente tratamiento parenteral (rehidratación por vía venosa) durante diez horas. También era hidratado oralmente por tales motivos Beronson Sentatur, de 11 años, traído en brazos por su madre, Theresa Damerix, quien no lo pensó dos veces para acudir a los galenos cubanos, porque sabe que atienden bien y a cualquier hora.

En el momento que llegó Granma al centro asistencial de Croix des Bouquets, trabajaban con los pacientes, ya fuera de peligro, el doctor Fermín Rivera Canavieri, un boliviano graduado de la Escuela Latinoamericana de Medicina de La Habana, y las enfermeras Dulce María Rodríguez Ramos, de Granma, y Anarbella Domínguez Rojas, de Las Tunas.

Desde hace una semana, ellos y otros brigadistas del Contingente Internacional de Médicos Especializados en Situaciones de Desastres y Graves Epidemias Henry Reeve, han atendido a 51 infectados con el vibrión colérico en un peligroso rebrote detectado a tiempo en las secciones comunales de La Feone, Kota Michau y Duval, sin tener que lamentar ningún fallecido hasta el momento.

La doctora guantanamera Daineyi Veranes Trimiño, al frente del centro de tratamiento de cólera y del hospital de referencia comunitaria de Croix des Bouquets, expresa que no han tenido un instante de respiro desde que detectaron el rebrote. "Logramos determinar la fuente de contaminación en el agua de un arroyuelo empleado por los lugareños de los mencionados pueblos para sus quehaceres domésticos, incluidos el baño y consumo humanos, además de la irrigación de rudimentarios sembrados y para calmar la sed de los animales". Como en casi todo Haití, esos asentamientos humanos carecen de suministro de agua potable y sistemas de alcantarillado, "caldo de cultivo" para el cólera.

Relata que en esta batalla sin cuartel han contado con la inestimable ayuda de los grupos de pesquisa activa de Thomazaeu y Carrefour, integrados por cooperantes de la Henry Reeve, que, mochila al hombro, recorrieron kilómetros de campos hasta dar con la mencionada fuente contaminante y cortar la transmisión.

De inmediato orientaron a los lugareños de La Feone, como en Kota Michau y Duval, clorar el agua de consumo humano con las tabletas que les entregaron. Igualmente distribuyeron sales de rehidratación oral y trataron con antibióticos a los familiares de personas infectadas.

EN CASA DEL ANCIANO YALÚ

La Feone es un villorrio polvoriento de casi 3 000 habitantes, cuyas rústicas viviendas de techos de zinc, construidas con bloques artesanales de dudosa resistencia y piedras pelonas, indican una difícil existencia, flagelada por la penuria de la pobreza.

Yalú, un hombre de 65 años y cuerpo desgarbado de tanto trabajar, está más sosegado al saber que su Loloni pronto volverá a casa. Presta mucha atención a las instrucciones de los brigadistas cubanos para cerrar la puerta a la enfermedad en su casa.

El doctor Gonzalo Estévez Torres, segundo jefe de la Brigada médica cubana en Haití, señala que los grupos de pesquisa activa atacan brotes de cólera en la comuna de Belladere, departamento Centro, y en el Sur entre las comunas de Aquin y San Luis, teniendo como común denominador el agua contaminada.

"En la ocurrencia de estos brotes a partir del declive de la epidemia hay que adoptar medidas muy locales dirigidas a cortar la transmisión.

"Esta es una manifestación de la endemia del cólera en Haití, que puede durar dos, tres o cinco años, mientras dure la circulación del vibrión colérico en este país", aseveró.

Una buena noticia llega en medio del extraordinario esfuerzo. Nuestra Brigada Médica, que ya ha atendido a más de 72 600 contagiados, continúa disminuyendo su tasa de letalidad, fijada ahora en 0,37 % en las unidades bajo su responsabilidad. Hace 67 días consecutivos que no lamenta fallecidos por el mal.

Además, el sábado 26 de marzo solo se reportaron 40 casos de personas infectadas, la cifra más baja desde el inicio de la epidemia a mediados de octubre del pasado año, con lo cual se ratifica la efectividad de las medidas adoptadas por nuestra misión médica.

 

| Portada  | Nacionales | Internacionales | Cultura | Deportes | Cuba en el mundo |
| Comentarios | Opinión Gráfica | Ciencia y Tecnología | Consulta Médica | Cartas| Especiales |

SubirSubir