Entre col y col… ¡Tremenda lección!

Pastor Batista Valdés

Hay imágenes que no necesitan ni el más leve comentario. He aquí una de ellas: la de un hermoso aunque inclinado sembrado de col. Fue captada hace apenas unos días, desde un camión, en la abrupta geografía de Cumanayagua, provincia de Cienfuegos.

Al contemplarla salta a la vista una deducción: Si, desafiando la rocosa falda de la montaña, el campesino ha logrado ese hermoso campo de coles en tan reducido espacio, ¿qué justificación tienen entonces todos esos productores, estatales y privados, cuyas áreas siguen siendo pasto abierto del marabú, distan de rendimientos loables o no tributan ni un repollo en todo el año?

Sea pues, esta sencilla instantánea, reverencia al propietario de tan productivo "conuco", aliento para quienes afincan sus manos sobre la tierra y lección para sacudir la pereza y el pesimismo.

 

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