El Departamento de Estado y su agencia de desestabilización USAID
proyectan gastar unos 30 millones de dólares más para sus
operaciones injerencistas orientadas a convertir a Internet en
instrumento de penetración e Inteligencia en el territorio nacional
cubano.
Lo confirma el sitio web Cuba Money Project, del periodista e
investigador norteamericano Tracey Eaton, al publicar un documento
de esta agencia identificada con los servicios especiales
norteamericanos, fechado el 11 de enero último, que revela cómo se
solicitan "ideas" de organizaciones no gubernamentales y empresas
especializadas, interesadas en desarrollar proyectos relacionados
con el uso de Internet "en Cuba y otras naciones".
El documento fue publicado en vísperas del juicio en La Habana al
norteamericano Alan Philip Gross, contratista de la USAID, por sus
actividades ilegales.
El 7 de febrero era la fecha tope para la presentación de
programas.
"El Departamento de Estado no ha precisado —y sin dudas no lo
hará— cuáles serán las organizaciones que realizarán estos
proyectos", escribe Eaton, un excorresponsal del diario tejano The
Dallas Morning News en La Habana.
Subsidios que van desde medio millón hasta ocho millones de
dólares están disponibles para estos proyectos, con un total que
pudiera alcanzar los 30 millones, especifica el estudio.
Más aún, el dinero proviene del presupuesto federal del 2010 y no
del siguiente.
El Departamento de Estado, en una precisión que parece referirse
directamente al caso Gross o a operaciones anteriores de
Inteligencia, detalla que las organizaciones elegibles tienen que
"poseer experiencia de trabajo en ámbitos de Internet agudamente
hostiles".
La punta de lanza de estas operaciones, llamada web-based
circumvention technology está específicamente destinada a evitar
y engañar los habituales sistemas de detección (firewalls y
filtros) usados para detectar las múltiples formas de uso ilícito de
la red de redes, según las legislaciones de cada país.
La estrategia incluye un "programa de entrenamiento" que comporta
el desarrollo de una "red de instructores" que realizarán
operaciones con "organizaciones bajo amenazas", leer: organizaciones
que operan de manera ilegal.
Las organizaciones y empresas invitadas a someter propuestas
deben poder "entrenar", precisa la solicitud de ofertas, a "blogueros,
ciudadanos-periodistas y organizaciones de la sociedad civil" y
promocionar el uso de las nuevas tecnologías de comunicaciones de
persona a persona y de "redes sociales".
El programa prevé hasta un fondo de "defensa" de activistas con
problemas legales en casos de hacking y de "cyber intrusión".
Además de Cuba, la solicitud de propuestas hace referencias a
China, Birmania, Irán, Rusia y Venezuela, todos países que se niegan
a someterse al dominio imperial de EE.UU., siempre con la habitual
retórica de la "ayuda" a "activistas digitales", la conocida
estrategia de reclutamiento de agentes e informantes desarrollada
por el aparato de Inteligencia de EE.UU.
"Este documento corresponde integralmente a lo que expresó
recientemente en una revista especializada la propia secretaria de
Estado, Hillary Clinton", comenta el periodista y profesor
norteamericano en su reveladora investigación.