CIÉNAGA
DE ZAPATA.— El Museo Girón, institución que glorifica en imágenes,
piezas y otros muchos rastros la epopeya de abril de 1961, está a
punto de concluir una importante restauración que restituirá el
esplendor al conocido inmueble.
Bárbara Sierra, la directora, explicó a Granma que la
rehabilitación incluyó acciones de albañilería, carpintería y
pintura, así como la reparación de todos los baños y mantenimiento
al armamento, que comprendió entre otros equipos bélicos el avión
piloteado por Enrique Carreras, así como tanques, camiones y
armamento en general de las fuerzas mercenarias y de los cubanos que
defendieron la Patria y la Revolución.
El colectivo del Museo agradece el aporte de especialistas de las
Fuerzas Armadas Revolucionarias (FAR), que como en otras
oportunidades contribuyeron a la conservación de la ya afamada
indumentaria que da la bienvenida a los forasteros que cada año
visitan el escenario donde el imperialismo sufrió su primera gran
derrota en América Latina. También reconocen la asistencia de los
trabajadores de la Empresa de Mantenimiento a la ESBEC, de Jagüey
Grande.
La
institución arriba este 19 de abril al aniversario 35 de su
inauguración por iniciativa de Fidel. Para la ocasión alistan un
amplio plan de actividades que se inicia con la muestra del mes,
dedicada en esta ocasión a la juventud cubana y a cargo de la
museóloga e investigadora Niurka Trujillo Pérez. Habrá conferencias,
encuentros con la historia y una selección de cine con el respaldo
del Conjunto Artístico Korimakao.
La muestra se inicia el día 15 de abril con la puesta de
Lealtad a su tiempo y El Mégano, y contiene, además,
Muerte al invasor, Girón en mi memoria y El Brigadista,
entre otras obras.
Es curioso constatar el número cada vez más elevado de personas
que repiten la visita al Museo Girón. Bárbara tiene la impresión de
que las piezas y los más diversos objetos que allí atesoran permiten
al visitante seguir el sentido del drama histórico con suma
evidencia.
En el curso del 2010 pasaron por las diferentes salas del Museo
más de 77 000 personas (de ellas 12 925 extranjeros), y ya completan
aproximadamente 1 500 000 desde que abrió sus puertas al público en
1976. Entre los visitantes foráneos destacan estadounidenses,
ingleses y franceses.
Causa impresión en este lugar la sala dedicada a los tres días de
combate y las fotos y breves biografías de los 156 cubanos que
perecieron durante la epopeya, jóvenes milicianos y gente humilde
del pueblo que resumían en buena medida el decoro de una Revolución
en cierne.
Entre los hechos más impactantes aparece el proyectil de la
ametralladora calibre 50 mm que sesgó la vida de Nelson Fernández
Estévez, artillero de apenas 14 años de edad. Le dispararon desde un
B-26 mercenario que llevaba pintada las insignias de nuestra Patria.
El proyectil mortal, incluido en la muestra del mes y considerado
uno de los más valiosos trofeos de guerra del Museo, se alojó en la
columna del imberbe combatiente y fue hallado varios años después
cuando la familia exhumó los restos de Nelson.