Al recordar los días en que sin dejar el trabajo logró graduarse
como Agrónomo y Máster en Ciencias Agrícolas, refiere que a veces
los efectos de la producción no son los esperados, se cree que una
cosecha no superará la anterior y es cuando los cálculos propuestos
sobrepasan los estimados, "pues aquí también hay parte de suerte y
mucho".
Afirma que, si bien el día a día le depara no pocas adversidades,
el tiempo siempre demuestra cuánto vale el sacrificio, porque "en
cualquier lugar en que te encuentres, lo más importante es la
superación del hombre y lo que seamos capaces de hacer para dar
respuestas a los problemas".
"Siempre tuve motivación por el trabajo en el surco, y ahora,
además de sacarle provecho, paso el resto del tiempo enseñando a los
más jóvenes técnicas y conocimientos aprendidos en la práctica y el
estudio".
Y así transcurren sus jornadas, ideando nuevas soluciones que
puedan contrarrestar el déficit ocasional de abonos y de medios
sofisticados para la labranza. "Lo gratificante de todo radica en
imponernos ante las limitaciones y sentirnos útiles socialmente."
La máxima de nuestro Comandante en Jefe, Fidel Castro, de que los
jóvenes son capaces de hacer los grandes sacrificios, reconforta la
labor de quienes como Abel trabajan por garantizar parte de la
alimentación que espera el pueblo.
"Todavía quedan personas que desconocen los secretos atrayentes
de esta profesión; sin embargo, existen muchachos con deseos de
trabajar y no aprovechamos al máximo esa fuerza que tanta falta
hace".
Igualmente, destacó que el proceso histórico que vivimos exige un
espacio para alertar sobre el encarecimiento de algunos productos
alimenticios en el mercado.
Muchas aspiraciones de este joven están por cumplir, "quisiera
hacer más, ahora que me sobran fuerzas, vida y deseos para producir,
pero el día solo tiene 24 horas".