Juventud y deseos de producir

YOEL ALMAGUER DE ARMAS (estudiante de periodismo)

"El campo, más que trabajo y abnegación, es parte de mi vida. Mis padres eran campesinos y yo crecí rodeado de tierra y monte", relató el joven Abel Domínguez, mientras preparaba los viveros de lechugas para la próxima siembra en el organopónico de la UBPC 24 de febrero, de La Habana.

Foto: Otmaro RodríguezTodavía quedan personas que desconocen los secretos de esta profesión, aseguró Abel.

Al recordar los días en que sin dejar el trabajo logró graduarse como Agrónomo y Máster en Ciencias Agrícolas, refiere que a veces los efectos de la producción no son los esperados, se cree que una cosecha no superará la anterior y es cuando los cálculos propuestos sobrepasan los estimados, "pues aquí también hay parte de suerte y mucho".

Afirma que, si bien el día a día le depara no pocas adversidades, el tiempo siempre demuestra cuánto vale el sacrificio, porque "en cualquier lugar en que te encuentres, lo más importante es la superación del hombre y lo que seamos capaces de hacer para dar respuestas a los problemas".

"Siempre tuve motivación por el trabajo en el surco, y ahora, además de sacarle provecho, paso el resto del tiempo enseñando a los más jóvenes técnicas y conocimientos aprendidos en la práctica y el estudio".

Y así transcurren sus jornadas, ideando nuevas soluciones que puedan contrarrestar el déficit ocasional de abonos y de medios sofisticados para la labranza. "Lo gratificante de todo radica en imponernos ante las limitaciones y sentirnos útiles socialmente."

La máxima de nuestro Comandante en Jefe, Fidel Castro, de que los jóvenes son capaces de hacer los grandes sacrificios, reconforta la labor de quienes como Abel trabajan por garantizar parte de la alimentación que espera el pueblo.

"Todavía quedan personas que desconocen los secretos atrayentes de esta profesión; sin embargo, existen muchachos con deseos de trabajar y no aprovechamos al máximo esa fuerza que tanta falta hace".

Igualmente, destacó que el proceso histórico que vivimos exige un espacio para alertar sobre el encarecimiento de algunos productos alimenticios en el mercado.

Muchas aspiraciones de este joven están por cumplir, "quisiera hacer más, ahora que me sobran fuerzas, vida y deseos para producir, pero el día solo tiene 24 horas".

 

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