Durante el encuentro conocimos de cerca a uno de los más
respetados historiadores cubanos, hombre de una extraordinaria
laboriosidad y proverbial sencillez; arqueólogo, amigo y colega,
quien ha construido una obra capital para conocer el nacimiento y
desarrollo de la nación cubana.
El avezado investigador pinareño posee el título de Maestro en
Ciencia Arqueológica, y otras distinciones como el Premio Nacional
de Historia y la Orden Félix Varela de primer grado.
Sencillez, razón, paciencia y entendimiento son virtudes que
sobresalen en este hombre, reflejadas en las múltiples anécdotas
narradas, desde cómo se adentró en la investigación arqueológica,
punto de partida de una enjundiosa obra de estudio y análisis de la
historia cubana de los siglos XVII, XVIII y XIX; la búsqueda en
archivos de España¼ , hasta los trabajos
de tecleado, cotejo y revisión con su esposa Alicia.
Con emoción, evocó los días en que Cuba libraba la primera gran
derrota del imperialismo en América Latina y en la Organización de
Naciones Unidas se libraba otra gran batalla. Y es que César,
diplomático en aquel entonces, participó con el canciller Raúl Roa
en la denuncia de la invasión mercenaria por Playa Girón, en abril
de 1961. Entonces supimos que, además, fue diplomático, labor en la
que resaltó su actividad revolucionaria con vívidas experiencias.
Asombroso resulta saber que, presto a cumplir los 90 años, César
García del Pino continúa laborando como especialista en temas
navales e históricos en el Gabinete de Arqueología de la Oficina del
Historiador de La Habana; es miembro de número de la Academia de
Historia de Cuba (AHC); está inmerso en indagaciones del siglo XVI,
y todavía tiene sueños por cumplir.
"Esta es una carrera contra el tiempo, que no voy a poder
cumplir", dijo, convencido de que su empeño abarca más que el tiempo
que necesita, y seguro que otras generaciones continuarán su
trabajo.
César es de los historiadores que abren las gavetas a sus
discípulos, sin prejuicios. De eso dio fe el investigador Gustavo
Placer, quien recibe su ayuda no solo de los archivos personales,
sino también de sus conocimientos y lucidez puestos al servicio del
quehacer intelectual cotidiano, presto a dialogar con los jóvenes y
a entregarles su sabiduría, ajeno a todo egoísmo.
El Taller de historiografía¼ ,
organizado por la Casa de Altos Estudios Fernando Ortiz, y
auspiciado por el Colegio San Gerónimo y la AHC, tiene como objetivo
dar a conocer, a través de un ciclo de conferencias, la vida y obra
de prestigiosos historiadores, las que quedarán como memorias de
quienes dejan una huella en su obra y en ella viven.