Aunque en el 2004 el plan se cumplió, la eficiencia fue pobre al
evaluarse económicamente la calidad del refino y la gestión
industrial.
El cumplimiento de este 2011 representa el despertar de un
central que, tanto en crudo como en refino, hará mucho más a partir
de ahora por Ciego de Ávila y el país, expresó a Granma el
ingeniero Jorge Pablo Santana, director de la empresa.
En su criterio existen condiciones en todas las áreas para borrar
la sombra negativa que en esos años originó reiterada inestabilidad
productiva y muy baja eficiencia.
Por eso a no pocos llamó la atención que en fecha tan temprana el
Ecuador haya alcanzado las 25 000 toneladas fijadas en su plan por
el Ministerio del Azúcar y propongan acercarse a las 40 000.
El volumen de lo fabricado es alentador, pero más lo es la forma
en que se logró y el avance que desde el comienzo se observa en
todos los indicadores básicos. Lo encabezan dos esenciales: producir
cada tonelada por debajo del costo en plan y consumir para la
tonelada de refino menos insumos (azúcar crudo) del autorizado.
Hoy, están lejos de sentirse felices —saben que aún les quedan
reservas—, y el extra azucarero se hará sin sacrificar la eficiencia
a partir del ahorro que acumulan.
Los antecedentes reflejan que lo alcanzado no obedece a ningún
disparate económico para dar un golpe de efecto y ser los primeros
en vencer su compromiso. Las toneladas ya en los almacenes y las que
se suman tienen el respaldo de las mejoras e innovaciones técnicas
introducidas en la generación de vapor, lo cual consolida esa área,
y a la aplicación de medidas organizativas que permiten a la
industria una mayor disciplina operacional y reducir al mínimo el
tiempo perdido.
Los hombres y mujeres del central soportaron la andanada de
críticas que caía sobre ellos al perder el lugar cimero que siempre
ocuparon en el escalafón nacional.
Santana aclara que aún les falta mejorar algunos índices para
conseguir lo óptimo, pero reitera que existen las posibilidades.
Mantener una molida potencial del 79 % es una garantía para los
refinadores que, en ningún momento, han tenido que paralizar la
labor por fallas en el suministro del azúcar crudo que procesan.
El colectivo avileño cumple, según acredita su expediente, todos
los parámetros del color, la humedad, el grado de pol y el tamaño
del grano.
De las 330 toneladas métricas que deben fabricar por día,
promedian 394, y esperan continuar así hasta el final para que el
costo por peso siga inferior al planificado. Las últimas jornadas
constituyen un fiel testimonio al rebasar las 400 toneladas.
En el central del municipio de Baraguá abolieron el viejo y
perjudicial esquema de "cumplir a todo costo y a toda costa". Hay
coincidencia en que llegó el momento de erradicar el obsoleto hábito
de destacar un cumplimiento sin apenas mencionar la eficiencia.
El acumular 11 galones menos de fuel oil del planificado para
cada tonelada de refino, si bien descansa en la instalación de una
nueva caldera de 60 toneladas y recibir otra los beneficios de una
reparación capitalizable, debe mucho a la preparación más rigurosa y
completa de los que manipulan esa área.
Hoy el equipo de dirección toma las decisiones con más cohesión y
algo significativo: la zafra del Ecuador vuelve a la actualidad y
preferencia de organismos, instituciones y la población del
municipio y de la provincia. Por eso los vecinos del batey disfrutan
este cumplimiento y el paso vencedor de su ingenio.
A lo anterior se agrega la decisión del Estado de aumentarles a
los productores el precio de la caña y del azúcar.
Justo es destacar la labor de los abastecedores de caña, piedra
angular en la molida potencial y la reacción que experimenta la
agricultura por ese concepto no ha perdido ni una hora. Un solo dato
sería suficiente: el estimado agrícola se comportaba, hasta el 10 de
marzo al 128 % y por la salud de las plantaciones todo indica que en
el Ecuador la recuperación cañera transita por buen camino.